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candidato de la derecha

Sebastián Piñera, el mago de los negocios que será presidente de Chile otra vez

El multimillonario busca un mejor lugar en la historia después de un primer mandato gris

Abel Gilbert

Piñera sonríe mostrando su papeleta, antes de votar, en Santiago de Chile, el 17 de diciembre.

Piñera sonríe mostrando su papeleta, antes de votar, en Santiago de Chile, el 17 de diciembre. / AFP / MARTIN BERNETTI

A los 68 años, Sebastián Piñera Echeniquela séptima fortuna de Chile, con 2.700 millones de dólares según Forbes, quiere demostrarse a sí mismo y al país que las segundas partes pueden ser mejores que las primeras. Por eso, después de una presidencia opaca (2010-14) decidió pelear por una nueva oportunidad y un lugar mejor en la historia. El magnate, amante del riesgo y las alturas, que suele visitar desde su helicóptero, asegura sentirse mejor preparado para emprender el desafío.

Este economista graduado en Harvard nació en el seno de una familia democratacristiana de pura cepa. Su padre, José Piñera Carvallo, fue amigo y funcionario del presidente Eduardo Frei Montalva, el padre del rival al que derrotó siete años atrás.  El multimillonario estuvo cerca de Frei Montalva cuando lideraba el rechazo a la Constitución de la dictadura. También votó 'no' en el plebiscito que frenó las ambiciones de perpetuidad de Augusto Pinochet, en 1988. A pesar de estas posiciones, su destino político fue la derecha clásica, Renovación Nacional (RN), partido del que fue senador, candidato derrotado y luego vencedor.

Hecho a sí mismo

Antes que la política fue tiempo de negocios, una acumulación vertiginosa durante los peores años del país. Piñera construyó su imagen de gran 'self made man' de Chile, el hombre que hizo su imperio económico de la misma nada a partir del negocio de las tarjetas de crédito. Con los años amasó un capital diseminado en clínicas y supermercados, la televisión y hasta el fútbol. Ha sido además accionista de peso en la aerolínea LAN Chile y dueño del canal Chilevisión.

Casado con Cecilia Morel Montes, una licenciada en Familia y Relaciones Humanas, padre de cuatro hijos, Piñera estuvo asociado a un escándalo que en otro país, dicen, le habría provocado algo más que un dolor de cabeza: se aprovechó de información clasificada para comprar más acciones de LAN. En un Chile donde parte de los formadores de opinión valoran los instintos predadores de su empresariado, 'Don Seba', 'Piñata' o 'Piraña', como lo han llamado, resultó sin embargo indemne y recibió su bastón de mando de Michelle Bachelet.

Inmune a las críticas

También se lo entregó a ella. Dejó el Palacio de la Moneda con una muy baja popularidad. Si bien su política económica no se diferenció demasiado de la llevada adelante por la Concertación Democrática (socialistas variopintos y la DC), tampoco pudo materializar la prosperidad prometida. Le tocó iniciar su gestión con el desafío de reconstruir la zona centro-sur del país azotada por un terremoto de 8,8 grados de febrero del 2010. Su momento de mayor reconocimiento le llegó en octubre de ese año con el rescate de los 33 mineros que vivieron 69 días bajo tierra. Piñera quiso convertir esa epopeya en la de su Gobierno. Pero la “revolución de los pingüinos”, como se llamaron las movilizaciones estudiantiles en favor de la educación gratuita, empezó a corroer rápidamente el efímero prestigio alcanzado.

Piñera confía en su destino. No solo porque lo avala su cuenta bancaria. Ha sido inmune a las críticas y a sus propias palabras. “¿Sabe usted cuál es la diferencia entre un político y una dama?”, preguntó años atrás a su audiencia. Y ante el desconcierto explicó: “Cuando el político dice que sí quiere decir 'tal vez', cuando dice 'tal vez' quiere decir que no y cuando dice que no, no es político”. Pero faltaba lo peor: “Cuando una dama dice que no quiere decir 'tal vez', cuando dice 'tal vez'  quiere decir que sí, cuando dice que sí no es dama”. Hasta su esposa dijo que el chiste era “viejo y un poco anacrónico”. 

Temas: Chile

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