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Machismo en la Eurocámara

El eurodiputado polaco que insultó a las mujeres dice ahora que el problema es que no se quedan en casa

Korwin-Mikke achaca el problema demográfico al acceso de la mujer al trabajo

La socialista Iratxe García pide a la Mesa de la Eurocámara que explore sanciones

Silvia Martínez

Janusz Korwin-Mikke, en el Parlamento Europeo en enero del 2016,

Janusz Korwin-Mikke, en el Parlamento Europeo en enero del 2016, / DPA / WIKTOR DABKOWSKI

El eurodiputado ultraderechista polaco Janusz Korwin-Mikke ya sabe lo que es ser sancionado en el Parlamento Europeo por insultar a las mujeres. En marzo de este año la Eurocámara le impuso la sanción máxima por atacar la igualdad de género y denigrar a las mujeres. Este lunes volvía a demostrar ante el pleno de Estrasburgo que sus opiniones no han cambiado. La mesa de la cámara volverá a estudiar una petición de investigación y sanción propuesta por la socialista Iratxe García.

"Estoy escuchando este debate y estoy perplejo porque creo que la causa más importante en el problema demográfico sigue sin mencionarse y es que las mujeres no se quedan en casa. Van a trabajar y tienen menos niños. Todos se empeñan en que la mujer trabaje fuera de casa. Si no solucionamos este tema no hay nada que hacer", se quejó el eurodiputado durante el debate sobre políticas de cohesión para afrontar retos como la despoblación.

Sus palabras han recibido este martes la réplica de la socialista española Iratxe García que ha instado a la Eurocámara a abrir una nueva investigación y sancionarle de nuevo. "Es un insulto a las mujeres que hemos decidido ser libres para trabajar dentro o fuera de nuestras casas, libres para decidir si queremos ser madres o no. Quien realmente debiera quedarse en casa son los misóginos que no respetan a las mujeres que hemos decidido ser libres", ha dicho.

Papadimoulis trasladará la petición

Como ya hiciera en marzo pasado García ha vuelto a pedir a la Mesa del Parlamento "que estudie si es posible alguna sanción al respecto porque es inaceptable"”. Una petición que ha recogido el vicepresidente Dimitrios Papadimoulis, entre cuyas competencias ha recordado también está la igualdad.

El único aliado que se ha encontrado Korwin-Mikke ha sido el ultraderechista francés Bruno Gollsnisch que ha utilizado el caso para denunciar "la deriva regresiva" que dice existe en la UE. “No siempre comparto lo dicho por Korwin-Mikke pero no les oculto mi inquietud. Parece que cada vez más los que efectúan declaraciones incorrectas pueden verse sancionados y estigmatizados”, ha denunciado poniendo como ejemplo la euroorden dictada contra el expresidente Carles Puigdemont.

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