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Elecciones en Japón

Abe promete soluciones frente a la amenaza norcoreana

El abultado triunfo electoral del 'premier' japonés se explica por su actitud de fuerza frente a Pionyang

Adrián Foncillas

Shinzo Abe sigue los resultados de las legislativas, ayer, en la sede electoral de su partido en Tokio.

Shinzo Abe sigue los resultados de las legislativas, en la sede electoral de su partido en Tokio. / AFP/TORU YAMANAKA

La aplastante victoria de Shinzo Abe en las elecciones de este domingo en Japón desbroza el camino hacia su anhelada reforma constitucional y anticipa una actitud más hostil hacia Corea del Norte. El primer ministro ha subrayado la amenaza de Pionyang y el envejecimiento de la población como los retos más acuciantes de su nuevo mandato.

“Me aseguraré de que el pueblo japonés está seguro y de que nuestra nación está protegida”, ha afirmado en su primera rueda de prensa después de su triunfante jornada electoral. Abe también ha aludido a los japoneses que fueron secuestrados décadas atrás por Pionyang y no han sido aún devueltos, uno de lo

s asuntos más sensibles en la sociedad nipona. “Ejerceré una diplomacia decisiva y potente sobre asuntos como la nuclearización de Corea del Norte, sus misiles y los secuestros y aumentaré la presión para conseguir que cambien su actitud”, ha prometido.

Ha sido el previsible discurso de un líder que cimentó su victoria en su mensaje firme contra los desmanes norcoreanos. Pionyang y Tokio carecen de relaciones diplomáticas y la propaganda de la primera se ocupa de que su población no olvide las salvajadas del imperialismo japonés. Corea del Norte acostumbra a amenazar con destruir Tokio con sus misiles nucleares y la situación se ha agravado desde que dos proyectiles sobrevolaran la isla de Hokkaido este verano. Esos misiles desnudaron la impotencia de las defensas japonesas, que ni siquiera intentaron abatirlos. Tokio, a diferencia de Washington, sí está bajo el alcance norcoreano.

Charla telefónica con Trump

Abe telefoneó poco después de su victoria electoral a su homólogo estadounidense, Donald Trump, y acordaron aumentar la presión hacia Corea del Norte. Es seguro que la dinastía leninista ocupará el grueso de la agenda cuando Trump visite Tokio a principios de noviembre.

La coalición gubernamental formada por el Partido Liberal Demócrata y Nuevo Komeito ha acaparado 313 de los 465 asientos de la Cámara baja del Parlamento. Esa “supermayoría” facilitará los planes de Abe de enmendar por primera vez la Constitución pacifista para dotar a su Ejército de mayor margen de actuación ante el hostil contexto regional. La Carta Magna solo reconoce el derecho de autodefensa e impide la actuación militar fuera del territorio nacional. Abe, un reconocido ultranacionalista, desprecia la ley como un legado impuesto por los vencedores de la segunda guerra mundial. La mayoría de la sociedad, en cambio, ha acabado acogiendo como propia su ejemplar Constitución pacifista y se opone a su reforma porque temen que esa participación en conflictos internacionales abra la puerta a que Estados Unidos arrastre a sus tropas a alguna de sus aventuras bélicas.

Debate social

Abe cuenta con la mayoría suficiente en las dos cámaras parlamentarias, pero la enmienda constitucional del célebre artículo 9 debería ser refrendada en un referéndum popular que hoy se prevé contrario a sus intereses. El primer ministro había fijado el año 2020 como límite para certificar la reforma, pero este lunes ha admitido que será necesario un debate social y omitido cualquier calendario.

El primer ministro aprovechó el mes pasado la enésima crisis de las formaciones rivales para adelantar los comicios. El Partido de la Esperanza, también conservador, ha terminado con apenas 49 escaños cuando semanas atrás parecía una sana alternativa al tradicional bipartidismo. Y en el lado opuesto, los progresistas del Partido Democrático Constitucional se han quedado con 55.

Abe también ha anunciado un paquete de medidas para mitigar el crónico envejecimiento de su población. Entre ellas figura un aumento de inversión en educación, mejoras de productividad y la reforma del sistema de pensiones. Los expertos aseguran que cualquier medida de Tokio para estimular su gripada economía fracasará si no consigue antes rejuvenecer la sociedad y aumentar la fuerza laboral.

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