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CRISIS MIGRATORIA EN EL MEDITERRÁNEO

Tres oenegés abandonan los rescates marítimos por las trabas de Libia

Sea Eye, Save The Children y Médicos sin Fronteras renuncian temporalmente a sus operaciones debido a la inseguridad creada en la zona

El Periódico / Roma

Inmigrantes rescatados por el Prudence, de Médicos sin Fronteras, a su llegada al puerto de Salerno (Italia), el 14 de julio.

Inmigrantes rescatados por el Prudence, de Médicos sin Fronteras, a su llegada al puerto de Salerno (Italia), el 14 de julio. / AFP / CARLO HERMANN

Las oenegés Sea Eye y Save The Children han anunciado este domingo el abandono de sus operaciones de salvamento de inmigrantes en el Mediterráneo por las restricciones y el trato recibido de las autoridades de Libia, después de que en las últimas horas también lo hiciera Médicos Sin Fronteras.

"Hemos decidido con pesar suspender temporalmente nuestras planeadas misiones de rescate en el Mediterráneo. Esto se debe al cambio en la situación de seguridad en el Mediterráneo occidental", ha señalado Sea Eye en su perfil oficial de Facebook.

Por su parte, Save The Children ha anunciado con "pesar" que su buque 'Vos Hestia' quedará atracado en Malta "a la espera de comprender si se dan las condiciones de seguridad para retomar las operaciones", debido a "situación preocupante" que se perfila en Libia.

Sea Eye ha denunciado "el explícito trato contra las oenegés" por parte de las autoridades libias, así como su anuncio de instituir su propia zona de búsqueda y rescate (SAR, en inglés), que ampliaría sus competencias marítimas más allá de las 12 millas territoriales.

"Ante estas circunstancias, la continuidad de nuestro trabajo de rescate actualmente no es posible y sería irresponsable hacia nuestro equipo", han indicado desde la organización alemana, que próximamente evaluará la situación para diseñar "futuras acciones".

Suspensión temporal

La decisión de estas dos oenegés se produce un día después de que Médicos Sin Fronteras (MSF), otra de la decena que operan en el Mediterráneo, decidiera suspender también temporalmente las operaciones de búsqueda y rescate de su buque 'Prudence' por las mismas razones.

Libia, inmersa en una encarnizada pugna por el poder desde la caída de Muamar Gadafi en el 2011, es el país del que procede la mayoría de los inmigrantes que se aventuran a llegar a Italia a bordo de precarias embarcaciones fletadas por las mafias.

Las autoridades de Trípoli, que controlan poco más que la ciudad amparadas por la ONU, han avanzado la institución de su propia área SAR aunque por el momento se desconoce su extensión.

Proactiva continúa

El jefe de misión de la oenegé catalana Proactiva Open ArmsRiccardo Gati, ha afirmado a la agencia Efe que comprende las decisiones de estas oenegés, pero ha avanzado que por su parte continuarán salvando vidas: "Nosotros vamos a seguir hasta que no nos obliguen a parar", ha sostenido.

Gati ha señalado que los guardacostas libios no pueden expulsar a las oenegés de la zona SAR, aunque ha matizado que el problema es "la actitud contra" estas organizaciones, amenazadas en muchas ocasiones. Asimismo, ha considerado que estos guardacostas, entrenados y equipados por Italia y la propia Unión Europea (UE), "son verdaderamente peligrosos porque son personas que en su país el hecho de disparar es muy normal".

"No es como un policía en el centro de Madrid que no ha disparado en su vida fuera de un campo de tiro. Al dar poder a estas personas, lo que te puedes esperar es que disparen a los inmigrantes y a quienes les rescatan", ha señalado este responsable de Proactiva, uno de cuyos barcos fue amenazado días atrás con tiros al aire por un patrullero libio.

SOS Méditerranée, por su parte, ha manifestado que continuará con sus operaciones pero siempre "controlando desde cerca esta situación preocupante" para "garantizar la máxima seguridad a su tripulación".

Ligero descenso de la afluencia

En lo que va de año, hasta el pasado viernes, llegaron a puertos italianos 96.930 inmigrantes, prácticamente todos rescatados antes en alta mar, un 3,86 % menos que hace un año, de acuerdo a las cifras divulgadas por el Ministerio del Interior.

Para tratar de contener este flujo, a la baja la última semana, el Gobierno italiano ha llevado a cabo una serie de medidas, como acuerdos con el Gobierno de Trípoli o aprobar una misión naval para patrullar junto a los guardacostas libios.

Asimismo, ha impuesto un código de conducta a las oenegés, avalado por la UE, que regula las operaciones de salvamento, aceptado por SOS Méditerranée, Save The Children, Proactiva Open Arms, Sea Eye y la maltesa MOAS, y rechazado por MSF, Sea Watch y Jugend Rettet, esta última investigada por presuntos contactos con mafias.

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