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ESCALADA BELICISTA

China pide a Trump "contención" para reducir la tensión con Corea del Norte

El presidente Xi Jinping declara estar "dispuesto a trabajar con el Gobierno estadounidense para resolver la cuestión"

Adrián Foncillas

Trump y Xi Jinping, el pasado 8 de julio, en Hamburgo.

Trump y Xi Jinping, el pasado 8 de julio, en Hamburgo. / POOL (REUTERS)

Pekín ha pedido más cordura a Washington para evitar que el tedioso intercambio de obuses verbales no desemboque en una guerra termonuclear en su patio trasero. Se lo ha pedido este sábado de madrugada por teléfono Xi Jinping, el presidente chino, a su homólogo estadounidense, Donald Trump, que esta semana ha amenazado con ataques a Corea del Norte y Venezuela. Trump es un activo impagable para el vuelco de la imagen global de China: el mundo ya la mira como la última esperanza para salvar el medioambiente, el comercio libre y la paz.

“Todas las partes relevantes deben mantener la calma y evitar las palabras y acciones que puedan exacerbar la tensión”, le habría exigido Xi según la prensa oficial china. La conversación también habría servido para sellar el interés mutuo en la desnuclearización de la península coreana y otras obviedades. Importa más la iniciativa que el mensaje. Trump ha mantenido una actitud tan delirante como volátil con Xi, hoy acusándole de pasotismo y mañana aplaudiendo sus esfuerzos para resolver el desaguisado norcoreano.

En Estados Unidos se responsabiliza a China de trabar la solución del conflicto al sostener económicamente a Pionyang, mientras Pekín señala a Washington por enzarzarse en una irresponsable guerra retórica que los líderes norcoreanos han sublimado durante décadas. Alemania Rusia también le han sugerido a Trump en las últimas horas que esa no es la vía idónea para rebajar el suflé.

Esfuerzos tenaces pero ignorados

Los esfuerzos chinos para reducir la tensión han sido tan tenaces como ignorados. Semanas atrás propuso que Estados Unidos cesara las maniobras militares a cambio de que Corea del Norte detuviera sus lanzamientos de misiles. Ni uno ni otro la atendieron. El diario oficialista 'Global Times' desveló ayer que China no acudirá esta vez al auxilio de Corea del Norte si esta inicia la guerra, pero sí responderá si lo hacen Estados Unidos o Corea del Sur. La advertencia diáfana es que China castigará al causante de una hipotética confrontación.

El conflicto supone un engorro para China cuando sus líderes preparan el importante Congreso del Partido Comunista de otoño en el que se repartirán las sillas del Comité Permanente. Eso explica que todas las reacciones llegaran desde la prensa oficial hasta la intervención presidencial de esta mañana.

Enésima línea roja

La llamada llegó apenas un día antes de que Corea del Norte tenga preparado el plan para lanzar cuatro misiles frente a las costas de la base militar estadounidense de Guam. El domingo podrá ya Kim Jong-un dar la orden para ejecutar una maniobra señalada por Trump como la enésima línea roja que no debería cruzar. “Las soluciones militares están totalmente listas, aseguradas y cargadas”, desveló ayer el presidente estadounidense.

Un vistazo a las 35.000 tropas acuarteladas en Corea del Sur y las 40.000 en Japón lo desmiente. No se han colocado en alerta ni ha habido ningún movimiento que sugiera la inminencia de un ataque. Tampoco en la isla tropical de Guam, donde las fotografías muestran a bañistas disfrutando de las playas. Ninguno de los buques estadounidenses se ha acercado a la península. Miembros del Ejecutivo de Trump se esfuerzan en desdramatizar las invectivas de su jefe y en las últimas horas se ha sabido que Washington y Piongyang han reabierto su línea de comunicación directa. Los indicios apuntan a que bajo los fragorosos tuits presidenciales late el afán de resolver la crisis con medios diplomáticos.

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