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Indignación de los venezolanos en BCN por tener que votar en la calle

El colectivo, que realiza un referéndum contra el Gobierno de Maduro, culpa al Ayuntamiento de prohibirles utlizar un centro cívico de Les Corts

ADRIÀ ROCHA CUTILLER / BARCELONA

LLUIS GENE

Venezolanos votando en la calle de Barcelona en el referendum de oposición a Maduro
Residentes venezolanos de Barcelona votando en el simbolico plebiscito convocado por la oposición a Maduro
Residentes venezolanos de Barcelona votando en el simbolico plebiscito convocado por la oposición a Maduro
Venezolanos votando en la calle de Barcelona en el referendum de oposición a Maduro
Venezolanos votando en Barcelona
Venezolanos votando en la calle de Barcelona en el referendum de oposición a Maduro
Residentes venezolanos de Barcelona votando en el simbolico plebiscito convocado por la oposición a Maduro

Internacional

Las calles están abarrotadas y los coches parados, pero, cada cinco minutos pasa uno afín; y toca la bocina. Es entonces cuando las 2.000 personas reunidas fuera del Centre Cívic Pere Quart de Barcelona gritan, jalean, y levantan, entusiasmados, como en un partido de fútbol, sus banderas y gorras de Venezuela.

Están reunidas fuera del centro, pero tenían que estar dentro: "A las 7.30, cuando hemos llegado, nos hemos encontrado con un inspector del ayuntamiento que nos ha prohibido la entrada", dice Adriana Rubial, la coordinadora en Barcelona de la “Consulta al Pueblo de Venezuela”, un referéndum convocado el Gobierno de Nicolás Maduro. «Nos han dicho que no teníamos licencia, pero este es un acto privado y, al reservar el recinto y al pagar los 900 euros que hemos pagado, nadie nos había dicho nada. Esto es una vergüenza», dice Rubial, que asegura que emprenderá acciones legales contra el consistorio porque el concejal del distrito, Agustí Colom, “ha mandado que este acto no pueda celebrarse dentro del recinto”.

No obstante, el ayuntamiento replicó poco después que el acuerdo se había realizado solo con el gestor del centro cívico, sin tramitar en paralelo el permiso municipal que un acto de estas características precisa. Colom ha detallado que el ayuntamiento supo de la petición del acto este sábado, a última hora. La organización hizo la comunicación el sábado por la mañana a la Guardia Urbana, quien respondió que no podían dar autorización de uso porque el centro, de titularidad pública, no tenía las condiciones de aforo y seguridad necesarias para albergar un acto de este tipo sin planificación, ya que se esperaban unas 16.000 personas, afirma el edil.

Colom ha agregado que esta mañana representantes del ayuntamiento se han reunido con la coordinación del acto y han acordado conjuntamente poner las urnas en la calle y montar una operación policial para garantizar la seguridad de los 23.000 venezolanos censados en Barcelona y llamados a votar. A su juicio, “por prudencia y responsabilidad” no era posible improvisar el acto en un espacio cerrado sin los necesarios planes de emergencia, evacuación y seguridad.

Pese a todo, el concejal ha pedido un informe sobre el modo en que se hizo la reserva del espacio y depurará responsabilidades si las hubiera. Ha enfatizado que habitualmente se dan autorizaciones para cualquier acto que cumpla con la legalidad y que en este caso se había intentado una alternativa segura que posibilitase la convocatoria.

URNAS DE CARTÓN

El inicio de las votaciones en Barcelona, por lo tanto, en un referéndum que el régimen de Maduro considera ilegítimo, se ha tenido que retrasar. A media mañana, la cola para votar en las urnas —cajas de cartón de la librería Àbacus selladas con cinta aislante— era larga. «Somos 122 personas entre voluntarios y gente de las mesas trabajando, y tendremos que estar, por culpa del ayuntamiento, todo el día sin ir al baño. Suerte que algunos de los bares y de los vecinos se han prestado para ayudarnos», comenta Elisabeth Casañas, miembro de la organización, que ha montado este acto con pequeñas donaciones de sus simpatizantes. «Subsistimos con pocos medios, pero el proceso que tenemos para votar es plenamente legal y seguro», dice Rubial.

La consulta, celebrada ayer en la mayoría de países en los que residen venezolanos -además, por supuesto, de Venezuela- ha sido convocada por la Asamblea Nacional del país, opositora al Gobierno de Maduro y es, por lo tanto, un plebiscito no vinculante; pero que servirá, según los detractores del Gobierno, para ver los apoyos que tiene la oposición. En España y Catalunya se han establecido centros de votación en las principales capitales de provincia.

EMIGRACIÓN MASIVA

«A mi me ha dado un poco igual que no nos hayan dejado entrar. Lo importante es que hemos votado, y que lo hemos hecho en contra de la dictadura que manda en nuestro país», dice Juana, que llegó a Barcelona hace más de 20 años. «Con este voto, que nos sirve para que el mundo abra los ojos, podemos mostrar nuestro apoyo a la gente que vive y sufre  a Maduro en Venezuela. Nosotros no estamos allí y esta es nuestra única forma de reivindicarnos», dice por su lado su amiga Lourdes.

Durante los últimos meses, la población venezolana en Catalunya se ha multiplicado por tres. A España han llegado 4.300 a lo largo de los seis primeros de este año y 50.000 se han marchado de su país, mayoritariamente a EEUU, Brasil y Perú. El cuarto en la lista es España. Pero los que se marchan siguen teniendo problemas: «Intento mandar medicamentos a mi familia que se ha quedado, pero el Gobierno los decomisa en la frontera. Nos condenan a sufrir», dice Lourdes.

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