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Yemen, al límite por el cólera, el hambre y la guerra

La epidemia, fuera de control, afecta ya a 300.000 personas y 1.700 han perdido la vida

Montse Martínez

Una epidemia de cólera se ceba en Yemen, debilitada por la guerra. / MÉDICOS SIN FRONTERAS

Una epidemia de cólera se ceba en Yemen, debilitada por la guerra.
Una epidemia de cólera se ceba en Yemen, debilitada por la guerra.
Una epidemia de cólera se ceba en Yemen, debilitada por la guerra.
Urge potabilizar el agua para abordar la epidemia de cólera que asola Yemen.

Internacional

Una epidemia de cóleratodavía fuera de control, es el colofón a la catastrófica situación que vive Yemen, sumida en una guerra desde hace más de dos años, concretamente desde marzo del 2015. La confrontación civil enfrenta a las fuerzas progubernamentales y a los rebeldes chiís hutís. Un enfrentamiento que no puede entenderse en su amplitud sin tener en cuenta que los poderosos Arabia Saudí e Irán también miden sus fuerzas en el país de Oriente Medio más pobre. Riad encabeza una coalición que apoya al Gobierno suní y Teherán brinda apoyo a los rebeldes chiís. La lucha fatricida entre chiís y sunís está en el origen del conflicto.

En esta coyuntura, la población civil está sometida a unas condiciones de supervivencia atroces. Los desplazados, que han tenido que dejar sus casas con lo puesto acuciados por los bombardeos, se cuentan por miles, los niveles de desnutrición son altísimos -en abril, la ONU hablaba de "la mayor crisis de hambre del planeta"- y las infraestructuras básicas del país, especialmente las sanitarias y de saneamiento, están destruidas.

"Terreno abonado para el cólera", explica Roger Gutiérrez, coordinador de intervención de la oenegé Médicos Sin Frontras (MSF) en Abs, el distrito rural de Yemen más afectado por la epidemia. Acaba de llegar a Barcelona tras pasar siete meses en la zona poniendo en pie el hospital de MSF bombardeado por la coalición y alerta de que el cólera "no está ni mucho menos controlado". Las últimas cifras , facilitadas por el Comité Internacional de Cruz Roja, son de 300.000 personas afectadas y 1.700 fallecidas.

El cólera es una enfermedad provocada por un virus que se encuentra en el agua contaminada. Su tratamiento es sencillo y de resultados sorprendentes -volver a hidratar al paciente que puede llegar a perder 25 litros de líquidos diarios como consecuencia de la diarrea y los vómitos- pero, de igual manera, de no tratarse, el índice de mortalidad es muy alto. Una de cada dos personas muere si no reciben tratamiento. Los síntomas son muy agudos y la intervención debe ser inmediata.

"LA PEOR CRISIS HUMANITARIA DEL MUNDO"

"Urgen más medios y dedicación para erradicar la enfermedad", alerta el coordinador de MSF para el que la situación yemení es, en estos momentos, la "peor crisis humanitaria" que existe en el mundo. Lo avala con cifras: más de 19 millones de personas (un 70% de la población) están necesitadas de ayuda. "Los niveles de desnutrición -alerta Roger Gutiérrez- no tienen precedentes".

En cuanto al cólera en concreto, es necesario aumentar el suministro de agua potable y las actividades de saneamiento. MSF explica que es precisamente la falta de agua en condiciones y el pésimo estado del sistema de tuberías y desagües están facilitando la propagación de la enfermedad. Las comunidades más afectadas son las que viven en zonas remotas, obligando a los afectados a recorrer decenas de kilómetros hasta el centro sanitario más cercano.

Además de atender a los pacientes, es necesario -según Cristina Imaz, coordinadora de logística de MSF- "que sus hogares sean desinfectados y los suministros de agua sean clorados"."Se debe instalar puntos de distribución de agua potable -añade- y los lugares donde se reúnen las personas, como mercados y estaciones de autobús, deben desinfectarse regularmente".

"UN SISTEMA SANITARIO COLAPSADO"

Al margen del cólera, los equipos de MSF han detectado un incremento importante del número de consultas de emergencia, muchas de niños, e intervenciones quirúrgicas. Brotes de sarampióntos ferina malaria, enfermedades supuestamente erradicadas, vuelven a despuntar. "Es una clara señal de que el sistema de salud yemení, aquejado de falta de recursos y personal, está colapsado", según MSF. Los funcionarios sanitarios del país, algunos de los cuales no cobran, están haciendo esfuerzos para continuar atendiendo a sus conciudadanos en los momentos más álgidos de la crisis. 

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