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Al Jazira protesta contra la demanda saudí y de otros países de cierre de la cadena

Una carta abierta denuncia el intento de "silenciar el periodismo independiente en la región"

EL PERÍÓDICO / BARCELONA

Redacción del canal en inglés de Al Jazira, en Doha (Catar).

Redacción del canal en inglés de Al Jazira, en Doha (Catar). / REUTERS

Al Jazira ha reaccionado contra la demanda de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Bahrein de que Qatar cierre este cadena de televisión como condición para normalizar sus relaciones y levantar el bloqueo económico contra ese país. La dirección de Al Jazira ha dirigido una carta abierta a los medios de comunicación en el que defiende el papel de la cadena y denuncia el intento de "silenciar el periodismo independiente en la región".

Esta es la carta íntegra que Al Jazira ha hecho llegar a EL PERIÓDICO. 

Hace más de dos décadas Al Jazira fue lanzada con una misión simple, la de proporcionar información fiable a los espectadores de todo el mundo árabe. Diez años más tarde, en 2006, Al Jazira en inglés omenzó a emitir con la misma misión, la de proporcionar a la gente de todo el mundo información precisa, equilibrada e imparcial.

Cuando Al Jazira en árabe comenzó su emisión en 1996, fue única en el mundo árabe. La mayoría de los medios de comunicación en la región en ese tiempo estaban controlados por el estado y a menudo eran portavoces incontestados para los diversos mandatarios y gobiernos en la región. Al Jazira era diferente, una voz verdaderamente independiente, con la misión de escuchar y relatar las historias humanas que de lo contrario eran ignoradas, de cubrir acontecimientos con equilibrio e integridad y de hacer que el poder rinda cuentas.

Al Jazira en árabe rápidamente se ganó una enorme y leal audiencia en toda la región. La información que proporcionábamos llegó a ser el único medio de contacto para millones de personas que querían saber qué estaba ocurriendo realmente a su alrededor. Al Jazira en árabe se ha mantenido como el canal de noticias más visto en el mundo árabe a lo largo de su historia. El canal Al Jazira en árabe tiene más espectadores que el conjunto total de nuestros principales competidores. Al Jazira en inglés es visto por decenas de millones de personas que respetan nuestro periodismo.

Las audiencias globales son leales a la marca Al Jazira debido a nuestro compromiso continuo con el periodismo, nuestra dedicación para cubrir sus historias de modo imparcial y nuestra determinación de contar historias sin agenda y con total integridad. En Al Jazira creemos en nuestra misión: la gente tiene derecho a ser informada y a obtener noticias que no estén controladas por el relato de las autoridades.

La gente tiene derecho a saber lo que está ocurriendo en el mundo. Del mismo modo, la gente tiene derecho a tener voz, y a que se cuenten sus historias cuando merecen y necesitan ser escuchadas.

La libertad de expresión -y la libertad de los periodistas para cumplir con sus responsabilidades- puede ser una norma aceptada en muchas partes del mundo, pero es un derecho que con mucha frecuencia es desafiado en aras del beneficio político en algunas partes del mundo árabe. El derecho a ser informado con datos fiables es uno de los cimientos de una sociedad sana.

A través de nuestra larga historia, hemos permanecido decididos en nuestro compromiso con la narración de historias, con el periodismo equilibrado y con la búsqueda y la cobertura de historias. Hemos dado voz a los que no tienen voz. Hemos puesto de relieve las personas y las historias que de otro modo habrían permanecido en la oscuridad. Y siempre lo hemos hecho con responsabilidad e integridad.

Periodistas de todas las regiones del mundo se han unido a Al Jazira  porque creen en la misión del buen periodismo y en la responsabilidad que conlleva. Todos los días cubrimos historias de todo el mundo árabe, África, Asia, Europa y América del Norte y del Sur. Tenemos más de 3.000 empleados, que están entre los más talentosos y diversos del mundo. Su compromiso hace de Al Jazira lo que es hoy. Tenemos oficinas en más de 70  lugares en todo el mundo, incluyendo nuestra sede central en Doha y centros de emisión en Londres, Washington DC y Kuala Lumpur, con personal de periodistas cuyo valor y ética de trabajo es inquebrantable.

Dan información de primera mano sobre los acontecimientos. Informan con integridad. Realizan sus trabajos con pasión y con responsabilidad. Su compromiso de escuchar las voces de aquellos atrapados en eventos está disponible para que lo pueda ver todo el mundo. Nuestro personal es nuestro "tejido". Aseguran que nuestro periodismo es de la más alta calidad, es imparcial y tiene integridad.

Nuestros millones de espectadores son un testimonio de la calidad de nuestro trabajo. Cada minuto de cada día, en decenas de países, en cada plataforma de distribución, millones de personas eligen a Al Jaziera como su fuente de información. Si no tuviéramos integridad, si no fuéramos fiables, nuestra audiencia no nos vería porque es lo suficientemente inteligente como para juzgar. Y durante más de 20 años ha permanecido leal a Al Jazira, y siempre hemos permanecido leales a ella y fieles a sus demandas de información.

Nos han acusado de sesgo, de catalizar la Primavera Árabe, de tener una agenda y de favorecer a un grupo sobre otro. Rechazamos estas acusaciones y nuestras pantallas son un testimonio de nuestra integridad. Toda nuestra cobertura está a la vista en internet y en TV para que cualquier persona la pueda ver y escudriñar. Al cubrir eventos como la Primavera Árabe, no creamos esos eventos. Y siguiendo el papel del buen periodismo, no tomamos partido, sino que hacemos que los poderosos rindan cuentas por las decisiones que toman.

Una vez fuimos acusados de parcialidad porque Al Jazira en árabe fue el primer canal árabe que tuvo políticos y comentaristas israelís en directo. Pero lo que estábamos haciendo era asegurarnos de escuchar y desafiar a todas las voces relevantes en la búsqueda de un buen periodismo. Fuimos acusados de extremismo cuando entrevistamos a miembros de los talibanes, pero en realidad estábamos haciendo las preguntas difíciles y asegurándonos de que estábamos desafiando a todos los lados de la historia.

Defendemos la libertad de expresión y creemos en el derecho de los pueblos al conocimiento. No tomamos partido, no somos mensajeros ni portavoces y nunca lo hemos sido.

Al Jazira -al igual que todas las organizaciones creíbles de medios de comunicación- ha sido desafiada a lo largo de su historia. Hemos sido criticados porque nuestro periodismo muestra lo que realmente está pasando, y a veces los gobiernos, corporaciones o individuos no quieren que se vea lo que están haciendo. Nuestras oficinas han sido cerradas en el pasado por algunos países que no querían que la verdad fuera vista. Recientemente por Arabia Saudí Bahréin, Emiratos Árabes Unidos y Egipto. La televisión por satélite y las señales en línea que distribuyen nuestros canales han sido bloqueadas por los gobiernos para impedir que su gente vea nuestro contenido. El personal de Al Jazira ha sido amenazado, encerrado y asesinado trágicamente como consecuencia del desempeño de sus funciones como periodista. Nuestros colegas en Irak, Siria y otros lugares han pagado el más alto precio mientras hacían su trabajo.

También hemos informado sobre cuestiones críticas y quizás embarazosas en Qatar cuando surgieron, incluyendo la difícil situación de los trabajadores en las obras de construcción y las acusaciones de violaciones de derechos. Hemos cubierto historias que han sido atacadas por Bahréin, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí porque mostramos lo que realmente estaba sucediendo. Egipto no sólo atacó a Aljazeera por su cobertura, sino también, sorprendentemente, encarceló y condenó a nuestros colegas, cuyo único crimen fue su compromiso con el gran periodismo.

Países como Arabia Saudita, Bahréin, Egipto y los Emiratos Árabes Unidos pueden silenciar a sus propios medios de comunicación y la libertad de sus propios pueblos para hablar, pero como Al Jazira es vista por tanta gente en el mundo árabe, quieren que nos vayamos. A pesar de la presión que se está ejerciendo sobre Alj Jazira por parte de estos países, y de sus llamadas a nuestro cierre, hemos cubierto la región y los acontecimientos con equilibrio e imparcialidad, y seguiremos haciéndolo. Somos una red que existe para cubrir a todos los pueblos, para escuchar historias humanas de todos los rincones del mundo y para asegurar que nuestra información resiste el escrutinio en cada país y de cada persona que ve o lee nuestras noticias.

El intento de silenciar Al Jazira es un intento de silenciar el periodismo independiente en la región y de desafiar la libertad de cada uno de ser escuchado e informado. No debe permitirse que esto suceda.

Estamos profundamente orgullosos de nuestro periodismo. Respetamos - y agradecemos - a todos los que informamos. Seguimos decididos a  cumplir con nuestra responsabilidad de proporcionar información fiable, y dar voz a aquellos que cubrimos. Permanecemos inquebrantables en nuestra determinación de seguir haciéndolo, y procederemos a contar las historias del mundo desde Kabul hasta Caracas y desde Mosul hasta Síiney. Seguiremos haciendo nuestro trabajo con integridad. Seguiremos siendo valientes en la búsqueda de la verdad. Y seguiremos respetando el derecho de las personas a ser escuchadas.

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