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Macron hace frente a la primera protesta contra el proyecto de reforma laboral

El presidente francés ha logrado una mayoría parlamentaria confortable pero la oposición podría trasladarse a la calle

EVA CANTÓN / PARÍS

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La policía se enfrenta con los manifestantes del Frente Social que protestan contra la reforma laboral del presidente Emmanuel Macron. / AFP / LUDOVIC MARIN

No será hegemónica pero, con 308 diputados de La República en Marcha en un hemiciclo de 577 escaños, la victoria de Emmanuel Macron en las elecciones legislativas es más que confortable para sacar adelante sin grandes sorpresas las reformas clave de su mandato.

Una de las primeras será la del mercado laboral. Fue una de sus promesas de campaña y Macron pretende culminar con éxito el giro liberal que a François Hollande le costó meses de protestas en las calles. La reforma se hará rápidamente, recurriendo a las órdenes ministeriales para no pasar por un largo trámite parlamentario. Pero otra cosa será la calle.

Este mismo lunes, Macron y su Gobierno han tenido un aperitivo del movimiento social con el que se pueden topar en los próximos meses. Horas después del atentado frustrado en los Campos Elíseos contra un furgón de la Gendarmería francesa, se organizó ante el Palacio Bourbon, sede de la Asamblea Nacional, una concentración del colectivo sindical y asociativo ‘Frente Social’ contrario a las ordenanzas ministeriales que abrirán la vía a la reforma laboral.

“Frente a los ataques gubernamentales contra el código laboral y la protección social que preparan y la parodia de negociación a la que se prestan los dirigentes sindicales, respondemos con la movilización, en toda Francia, a partir del 19 de junio”, señalaban los organizadores en un comunicado.

Con sus postulados liberales en lo económico, su proteccionismo en lo social y su promesa de cambio en la forma de hacer política, Macron ha dinamitado a los partidos tradicionales atrayéndose a políticos de centro izquierda y centro derecha. El Partido Socialista es el más damnificado. Hasta el punto de que muchos socialistas lo dan por muerto. Han quedado reducidos a 29 diputados.

Los Republicanos salvan los muebles con 113 escaños pero se enfrentan a la división interna entre quienes están dispuestos a colaborar con el presidente y quienes defienden su condición de alternativa. Dos voces fuertes entran en el hemiciclo: la ultraderechista Marine Le Pen y el izquierdista Jean Luc Mélenchon, aunque la primera se ha quedado, con 8 escaños, lejos de los 15 diputados que necesitaba para formar grupo parlamentario. La Francia Insumisa de Mélenchon logra 17 diputados.

Las legislativas dejan otra sorpresa. La entrada en la Asamblea de tres nacionalistas corsos. Un seísmo que confirma el avance del movimiento ‘Pè a Corsica (Por Córcega) en una isla dominada desde hace años por las grandes familias políticas.

NUEVO GOBIERNO

Por otro lado, siguiendo la tradición tras las legislativas, el primer ministro, Edouard Philippe, ha presentado la dimisión de su Gobierno al presidente, Emmanuel Macron, que le ha encargado la formación su nuevo Ejecutivo antes de este miércoles. Philippe procederá a una ligera remodelación para incorporar al Gabinete nuevos secretarios de Estado.

De momento, el único cambio de calado será la salida de Richard Ferrand, el actual ministro de Cohesión Territorial, que dimitirá para hacerse cargo de la presidencia del grupo parlamentario en la Asamblea Nacional.

Ferrnad, un hombre próximo al presidente, ha sido reelegido este domingo como diputado en su circunscripción de Finisterre. Los votantes no le han castigado, a pesar de que hay abierta una investigación judicial por la sospecha de nepotismo y posible conflicto de intereses en una jugosa operación inmobiliaria que cerró cuando estaba al frente de una Mutua de seguros de Bretaña. No obstante, hay quien interpreta este cambio de funciones como una sanción del presidente a Ferrand, que al salir del Ejecutivo estará menos expuesto mediáticamente.

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