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ATAQUE AL ESTADO ISLÁMICO

Así explota la "madre de todas las bombas"

El Pentágono difunde el vídeo en que se observa cómo estallan las 8,4 toneladas de explosivos en territorio afgano

IDOYA NOAIN / NUEVA YORK

MOAB, el acrónimo de Massive Ordnance Air Blast, responde en inglés también al apodo que le dieron los militares estadounidenses a la GBU-43/B y que se ha popularizado, “la madre de todas las bombas”. Su primer uso en combate, el jueves en Afganistán, donde Estados Unidos la lanzó contra objetivos del Estado Islámico en Jorasán, un grupo afiliado al EI, ha puesto bajo los focos esta destacada pieza del arsenal convencional estadounidense, un mastodonte de cerca de 9.800 kilogramos (8.400 de ellos de explosivos), cuyo hongo de detonación es visible a más de 30 kilómetros de distancia.

Como le ha explicado al Air Force Times Bill Roggio, de la Fundación para la Defensa de Democracias, la bomba “lo que hace es básicamente tragarse todo el oxígeno e incendiar el aire”. Guiada por un sistema de GPS, está diseñada para explotar justo en la superficie, allanando estructuras, forzando el colapso de túneles, destruyendo minas o cuevas y matando en un radio de unos 150 metros. No es un arma de penetración profunda sino que tiene una diana limitada, atacando objetivos de superficie suaves o medios como la infraestructura de túneles que EEUU asegura que era su objetivo en el ataque del jueves, en el que las fuerzas afganas aseguran que han muerto 36 combatientes del EI-J.


EEUU dispone de una bomba aún mayor (la GBU-57 Massive Ordnance Penetrator), diseñada para destruir complejos fortificados de búnkeres bajo tierra y de más de 13.000 kilogramos, pero esa solo se ha usado en pruebas. Y aunque “la madre de todas las bombas” es menos pesada, tiene más carga y también un mayor campo de explosión, de cerca de 1,5 kilómetros

“Eso no significa que todo en ese radio muera”, ha explicado en Vox Rob Farley, profesor de la Universidad de Kentucky que estudia las Fuerzas Aéreas. “Significa que todo en ese radio tiene el potencial de ser afectado. Estructuras que están a 1,5 kilómetros o a un kilómetro pueden no ser destruidas según lo fuertes que sean”, ha añadido.

EFECTO PSICOLÓGICO Y RETOS

La GBU-43/B, que es producida por la compañía Dynetics Inc. y que se basó parcialmente en tecnología de misiles balísticos intercontinentales de la era soviética, se empezó a desarrollar para la guerra de Irak y se probó por primera vez en marzo de 2003, poco antes de la invasión. Entonces se dijo que uno sus objetivos era infligir daño psicológico, algo que constató el entonces secretario de Defensa, Donald Rumsfeld. “La meta es tener tanta presión que Saddam Hussein coopere”, aseguró. “Si no coopera, la meta es dejar tan claras y obvias las capacidades de la coalición que desincentive enormemente al Ejército iraquí de combatir a la coalición”.

“La madre de todas las bombas” no se llegó a usar en aquella contienda aunque EEUU, según datos de la web especializada en equipamiento militar Deagel.com, se hizo con 20 de ellas, a un coste de 16 millones de dólares por unidad.

Su uso tampoco parece aconsejable en otras circunstancias, como ha explicado también el profesor Farley. Y es que, por su enorme peso, la GBU-43/B se debe lanzar desde aviones de cargo como el MC-130 que se usó el jueves y no desde bombarderos. “No es un avión sigiloso ni en absoluto un avión de combate”, ha recordado el profesor. “Esta no es un arma que puedas lanzar sobre alguien que tiene una defensa activa o cualquier tipo de misiles tierra-aire”, naciones como Irán o Corea del Norte, con sistemas de defensa aérea.

La evolución de la 'cortadora de margaritas'

La GBU-43/B es una evolución de la BLU-82, popularmente conocida como "cortadora de margaritas", una bomba que se usó por primera vez en Vietnam. Aquella estaba diseñada para arrasar terreno, tenía un peso de unos 6.800 kilos y no estaba guiada por GPS. Fue retirada en 2008 pero antes se usó en múltiples ocasiones en los inicios de la guerra de Afganistán, cuando EEUU perseguía a Osama Bin Laden en las cuevas de la zona montañosa de Tora Bora, en la frontera con Pakistán.

Aunque cifras de “la madre de todas las bombas” -como su explosión equivalente a casi 10 toneladas de TNT- impresionan, especialmente comparadas a las de bombas de entre 100 y 900 kilogramos que suelen lanzar los aviones estadounidenses, o a los poco más de 450 kilogramos que pesa uno de los misiles Tomahawk como los lanzados el jueves pasado contra la base siria de Shayrat, empequeñecen al lado de las de otras armas que ha usado EEUU, como sus dos bombas nucleares. La explosión de Little Boy, la bomba de uranio que se tiró sobre Hiroshima, fue de unos 16 kilotones, o 16.000 toneladas. La de Fat Man, cargada de plutonio y lanzada sobre Nagasaki, fue de más de 20 kilotones

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