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El Reino Unido y la UE dan inicio al brexit': sin marcha atrás y a las malas

El proceso de salida de Reino Unido inaugura una nueva etapa de incertidumbre

"No hay razones para fingir que es un día feliz", dice el presidente de la UE, Donald Tusk

Silvia Martínez

Los 27 quieren que Reino Unido pague 60 mil millones de euros por la salida del bloque. / ALTAS VÍDEO

El brexit ya está en marcha y no arranca con buen pie. Londressegún la carta que ha activado el proceso de salida de Reino Unido de la UE, insiste en negociar en paralelo el acuerdo de divorcio y los términos de la futura relación. Una línea roja infranqueable para los 27 que han dejado claro en este "triste día para Europa" que primero deberá pactarse la desconexión y solo después empezar a negociar cómo será esa futura vinculación. Todo apunta a un choque de trenes y a un divorcio amargo y difícil.

“Las negociaciones deben aclarar primero cómo vamos a deshacer nuestros vínculos actuales y solo cuando está cuestión haya sido aclarada podremos empezar a hablar de una nuestra futura relación”, ha avisado desde Berlín la cancillera alemana, Angela Merkel. “Será doloroso”, ha augurado el presidente francés, François Hollande, que ve factible un acuerdo comercial pero solo una vez que se consume el divorcio.

La fecha de salida, en todo caso, ya está marcada en rojo en el calendario europeo: 29 de marzo de 2019, a menos que ambas partes decidan de forma unánime seguir negociando más allá de los dos años de plazo previstos en el tratado. La cuenta atrás ha arrancado con la entrega en mano al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, –lo ha hecho el embajador británico Tim Barrow sin mucha parafernalia pero con una foto que pasará a la historia- de la misiva que anuncia oficialmente la activación del artículo 50 del Tratado de Lisboa, que regula la salida de un Estado miembro del club.

UN PORTAZO HISTÓRICO

“Es un momento histórico y no hay marcha atrás. Gran Bretaña se va de la Unión Europea”, ha proclamado la primera ministra británica, Theresa May. Nunca en las más de seis décadas de historia europea, celebradas por todo lo alto el pasado 25 de marzo en Roma, un Estado miembro había dado semejante portazo.

Aunque las diversas crisis de la última década han ido agrietando la unidad europea en ámbitos como la economía o la inmigración, la decisión británica sitúa a la Unión Europea en terreno absolutamente desconocido y rodeada de mucha incertidumbre en un momento de extrema fragilidad, con un discurso populista y euroescéptico que cala cada vez con más fuerza en muchos países europeos.

OBJETIVO: MINIMIZAR DAÑOS

“No hay razones para fingir que este es un buen día. Ni en Bruselas, ni en Londres. No voy a pretender que estoy contento” pero “paradójicamente” el brexit ya ha traído algo positivo. “Nos ha hecho, a la comunidad de los 27, más comprometidos y unidos que antes”, ha dicho recalcando la prioridad de “minimizar” el coste para los ciudadanos de la UE, las empresas y los estados miembros.

“No hay nada que ganar en este proceso, y me refiero, a ambas partes. En esencia, esto es (un ejercicio de) control de daños”, ha valorado Tusk con gesto serio. Aunque May ha insistido en diversas ocasiones que prefiere no llegar a ningún acuerdo antes que un mal acuerdo, este miércoles ha apostado por dar certidumbre lo antes posible. “Afrontaremos estas conversaciones de forma constructiva”, han respondido los 27.

DIRECTRICES EL VIERNES

El siguiente paso será este viernes. Tusk enviará a las 27 capitales europeas el borrador de directrices que tendrán que avalar los líderes de la UE en una cumbre extraordinaria que se celebrará el 29 de abril. Se trata de una primera guía de negociación –en otoño podría llegar una segunda versión- que servirá para acotar el mandato del negociador de la UE para el brexit, Michel Barnier.

La idea es limitarlo al contrato de divorcio y dejar fuera la futura relación con tres asuntos prioritarios: los derechos de los ciudadanos, la factura del brexit y el problema de la frontera entre Irlanda e Irlanda del norte.

Aunque la Eurocámara no forma parte directa de la negociación sí tiene mucho que decir –tendrá que aprobar el acuerdo final- y este miércoles ha presentado una resolución apoyada por cuatro de los grupos –PPE, PSE, ALDE y Verdes- en la que subrayan que lo primero a resolver deben ser los derechos de los ciudadanos (europeos en Reino Unido y británicos en la UE) y que tras los dos años de negociación del divorcio serán necesarios otros tres para negociar un acuerdo comercial transitorio.

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