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RELEVO EN LA CASA BLANCA

¿Qué dice la firma de Donald Trump sobre su personalidad?

El nuevo presidente de EEUU es un líder astuto, enérgico y con un concepto exagerado de sí mismo, según los grafólogos

Josep Saurí

Firma de Donald Trump

Firma de Donald Trump. / periodico

Una energía «enorme, que puede llegar a la brutalidad». Una autoafirmación continua, un concepto «exagerado» de sí mismo. Una actitud «beligerante», dispuesta para la confrontación, «para atacar y defenderse, aunque quizá más para defenderse, a la vista del encastillamiento de la firma en sus extremos». Y «una marcada ambivalencia que le puede hacer convivir en varios mundos al mismo tiempo. Vive con igual afirmación, intensidad y ferocidad el mundo de las ideas y el de los aspectos materiales y placenteros de la vida. Toda su vida es un ejercicio de una voluntad de hierro para hacer lo que quiere». Todo eso –y muchas cosas más– ve en la rúbrica del nuevo presidente de EEUU Jaime Martínez, diplomado por el Instituto de Técnicas Psicografológicas de la Sociedad Española de Grafología.

Para Maria Dolors Mora, vicepresidenta de la Agrupación de Grafoanalistas Consultivos de España, y Lin Pérez-Calvo, psicóloga y experta en análisis de documentos manuscritos, la firma de Donald Trump revela «rasgos de una personalidad del tipo 'padre crítico', que para sentirse bien cree necesitar que los demás estén mal para poder afirmarse por encima de ellos, corrigiendo, señalando, vigilando, mandando». Las especialistas destacan que «la continuidad del movimiento gráfico es tensa, casi crispada y con un predominio total del ángulo, lo que habla de una personalidad muy reactiva, astuta, predispuesta a la lucha e incentivada por la controversia. La única premisa que concibe es vencer, y se regenera, se alimenta y crece frente a la oposición y la crítica». 

LIDERAZGO

Mora y Pérez-Calvo advierten de que un análisis de personalidad solo por la firma "siempre resulta algo sesgado", porque puede mostrar "solo parte de la identidad del sujeto, aquello que le gustaría ser o con lo que se identifica". El análisis de un texto lo complementaría o daría una definición más concreta: "El cuerpo de escritura representa al yo social y la firma al yo íntimo", añade Martínez. Aun así, los tres rastrean en la rúbrica del nuevo jefe de la Casa Blanca los indicadores de su compleja personalidad.

Así, Martínez observa "varios defectos en los trazos verticales, que pueden significar precipitación, existencia de dudas o incluso problemas físicos". Mora y Pérez-Calvo, por su parte, destacan "la emotividad que se desprende del grado de intensidad y desigualdad en la distribución de la tinta", que sumada a su "gran sentido de la dignidad" puede conllevar "reacciones rotundas y no siempre medidas", pero también contribuye a su "aureola de poder y liderazgo". Y le atribuyen "pensamientos muy estructurados e inamovibles, que forman juicios de valor, etiquetas", así como "posturas cargadas de orgullo" y "sentimientos de rabia y frustración que cree aliviar vengándose",

SUS PROPIAS NORMAS

Rasgos como la estrechez entre letras, bastones convexos hacia la derecha o la unión de las letras en trazo en diagonal ascendente son propios de quien piensa que "los equivocados son siempre los demás", y se reivindica y se comporta de forma poco habitual, fijando "sus propias normas", lo que refuerza su liderazgo, explican las expertas.   

Es la orgullosa firma de un líder, pues. ¿Y la de un estadista? «No hay señales de elaboración de planes. Ni se ancla en el pasado ni se dirige o piensa en el futuro; se autoafirma en el hoy», apunta Martínez. «Se interpreta la barra horizontal de la 't' como la mejor manifestación de la capacidad de dirigir. La ausencia de esa barra hace volar la imaginación hacia una personalidad que más que dirigir se afirma constante, intensa y brutalmente», concluye. Lo veremos a partir de este viernes y en los próximos cuatro años.

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