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ADIÓS A UN MITO

Fidel Castro vuelve a la Sierra Maestra

Las cenizas del líder cubano regresan al lugar donde se inició la revolución en una caravana que recorrerá el país

Kim Amor

El cortejo con los restos de Fidel Castro, a su paso por la ciudad de Matanzas

El cortejo con los restos de Fidel Castro, a su paso por la ciudad de Matanzas. / EFE / ALEJANDRO ERNESTO

Nuevo acto de masas. La despedida de Fidel Castro ha iniciado este miércoles una nueva etapa, la que lleva sus cenizas desde La Habana, de donde ha salido por la mañana temprano el cortejo fúnebre del Palacio de la Revolución, hasta la ciudad de Santiago de Cuba, a 900 kilómetros de distancia, y a la que tiene previsto llegar el sábado.  

Un largo recorrido por etapas, de homenaje masivo, con el que se quiere rememorar la ruta que hizo el propio Fidel pero en sentido inverso hace 57 años, hasta que entró victorioso en la capital cubana el 8 de enero de 1959, y que supuso el triunfo de la revolución y la caída del régimen del general Fulgencio Batista. La de hace más de medio siglo se conoce como la Caravana de la Libertad.

EN LA VÍA BLANCA

“Yo estuve entonces también ahí”, recuerda Margarita Gray, una mujer de 81 años que ha llegado bien temprano a la Vía Blanca, una ancha avenida franqueada por cocoteros, última etapa ya de la salida de La Habana, hasta enfilar la vieja y estrecha carretera central que lleva a oriente. En esta ocasión no ha sido necesario movilizar el transporte público, como se hizo el lunes para llevar a los centenares de miles de cubanos que llenaron la plaza de la Revolución. Los vecinos se han acercado a las calles y avenidas de La Habana por donde ha pasado la comitiva para ver pasar desde las aceras la urna de madera de cedro, envuelta en una bandera cubana y protegida por un cristal, que viaja en un pequeño remolque tirado por un jeep militar.

“Entonces fue impresionante y hoy también. Desde que triunfó la revolución no me he perdido ni un solo acto de masas de Fidel”, afirma Gray, que se sostiene de pie ayudada por un bastón. En la misma avenida está el matrimonio García, que espera la comitiva con dos pequeñas banderas cubanas en las manos. Detrás de ellos, en algunos edificios colindantes, los vecinos aguardan en las azoteas o los balcones. “Combatí con la guerrilla, vi entrar a Fidel en La Habana y ahora estoy aquí para despedirlo con emoción”, dice Carlos, de 78 años. Junto a su mujer, María, de 75, viven con una pensión de apenas 200 pesos cubanos al mes, menos de 8 euros, y de las cartillas de razonamiento. “Con eso sobrevivimos, pero qué quiere, con este tenaz bloqueo [en referencia al embargo estadounidense]”, afirma resignada María, que participó en su juventud en el plan de alfabetización y que guarda en su casa como oro en paño una foto en la que aparece junto al fallecido líder de la revolución. La pareja mira con cierta preocupación el futuro del país, pero asegura que “ahora toca a la juventud tomar el relevo y mantener vivos los ideales de la revolución”.

LOS ESLÓGANES DE SIEMPRE

Los eslóganes de antaño, que forman parte del discurso de los fidelistas de mayor edad y que no han dejado de utilizarse a lo largo de todos estos años de manera insistente en los medios de comunicación, todos oficiales, se han mantenido intactos también entre los más jóvenes. “Hasta la victoria siempre”, “Fidel comandante invicto”, “mantendremos en alto los principios revolucionarios”, “la revolución es inclaudicable” o “el imperialismo no come aquí” son frases que forman parte del discurso de Carlos, un chaval que estudia bachillerato y que ha acudido a  la Vía Blanca con un grupo de compañeros de la escuela. Él es el que lleva la voz cantante del grupo. “Confiamos en Raúl. Si Fidel lo escogió a él, ¿por qué tendríamos nosotros que desconfiar?”, afirma.

La llegada de un helicóptero a la zona, que parece rodar para la televisión el recorrido, anuncia que ya falta muy poco para ver pasar el cortejo, que hace su aparición a marcha lenta. Es una comitiva más bien austera, sin demasiados vehículos. Mientras circula por la avenida se hace el silencio, solo unos cuantos lanzan vítores al fallecido líder comunista. Algunos “¡Viva Fidel!” se escuchan a lo lejos.

CON JOSÉ MARTÍ

Una vez la caravana se pierde en el horizonte, acaba la movilización. De regreso a su trabajo, Carlos González, un médico que cubre su cabeza con una gorra con la bandera venezolana, explica que “con Fidel viaja ahora el comandante Hugo Chávez”, al que dice que también ha venido a recordar. De 47 años, González explica que ha estado dos años trabajando en Venezuela, como médico, en el programa de intercambio que puso en marcha el chavismo y en el que  están involucrados miles de profesionales de la sanidad cubana. “Fidel luchó por la dignidad de los pueblos”, afirma con convicción, “y ha sido y es un ejemplo para el mundo”.

La caravana con las cenizas de Fidel pasará por gran parte de las provincias cubanas y se detendrá en los lugares más emblemáticos de la revolución. Como en el caso de La Habana, todo está preparado para que no se rompa la cadena humana organizada por el régimen. El duelo por el líder cubano acabará el domingo cuando sus restos sean exhumados en el cementerio de Santa Efigenia, en Santiago, donde descansan también los de José Martí, el héroe de la independencia de Cuba. Cerca de la Sierra Maestra, donde la guerrilla de Fidel inició su lucha armada contra el general Batista el 2 de diciembre de 1956.

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