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VUELCO EN EEUU

Trump enciende la mecha

Se multiplican las denuncias de actos de intimidación xenófobos, racistas e islamófobos

El presidente electo promete la deportación "inmediata" de entre dos y tres millones de inmigrantes

Idoya Noain

Vídeo de la entrevista de Donald Trump con el programa 60 minutes.

Los gritos de “construye el muro” que llenan la cafetería de un instituto, llevando a las lágrimas a los estudiantes de raíces latinas. La niña negra de 12 años a la que se le acerca un chico y le dice: “Ahora que Trump es presidente te voy a disparar a ti y a todos los negros que me encuentre”. La universitaria musulmana a la que un hombre obligó a quitarse el hijab, amenazándole con prenderle fuego si no lo hacía... Desde todas las esquinas de Estados Unidos están llegando denuncias de casos similares; expresiones de xenofobia, racismo e islamofobia que se están produciendo desde que fue elegido presidente un hombre que en 15 meses de campaña ha tenido entre sus señales de marca el discurso divisivo y las amenazas. Y aunque, enfrentado a las obligaciones, realidades y limitaciones del cargo para el que ha sido elegido Donald Trump ha empezado a moderar su tono incendiario desde la madrugada del miércoles, este domingo ha prometido deportar “inmediatamente” a entre dos y tres millones de inmigrantes.

Esa “inmediatez” ha pasado a ser el componente más duro de su propuesta migratoria. Porque a diferencia de la promesa que hizo en campaña de deportar a los 11 millones de personas sin documentos que se calcula que viven en EEUU, ahora el presidente electo pone sobre la mesa un plan que representa escaso giro respecto a la política de deportaciones que ya ha aplicado el actual presidente, Barack Obama, que se ganó el apodo de “deportador en jefe” entre activistas por expulsar del país a más de 2,5 millones de inmigrantes.

PROPUESTA DESCAFEINADA

“Vamos a coger a la gente que son criminales y tienen historiales delictivos, miembros de bandas, narcotraficantes, probablemente dos millones de personas, incluso tres, y los vamos a sacar del país o a encarcelar”, ha dicho Trump en su primera entrevista televisiva desde la elección, que CBS emitía este domingo. Y en esa misma entrevista, Trump ha explicado que “una vez que se asegure la frontera y todo se normalice, tomaremos una decisión” sobre el resto de los inmigrantes indocumentados, personas que ha definido como “gente estupenda”.

Incluso el famoso muro que prometió alzar en la frontera empieza a perder consistencia. En la entrevista con la CBS, Trump ha dicho que podría ser en parte muro pero en otras “valla”, según la propuesta que han realizado algunos republicanos en el Congreso. Y ha sido el líder de estos, Paul Ryan, quien también ha descafeinado este domingo la radical propuesta migratoria oída en campaña, alejando la posibilidad de que se vaya a crear una “fuerza de deportación”, algo que Trump dejó en el aire  pero sin llegar a explicar nunca en detalle. “Eso no es en lo que estamos enfocados”, ha dicho Ryan en la CNN. “Asegurar la frontera es lo primero y más importante antes de entrar en cualquier otro tema de inmigración”.

El nuevo discurso, o el matizado, representa un acercamiento entre la postura de Trump y la del Partido Republicano, que lleva años proponiendo una reforma migratoria. Es algo que se intentó sin éxito durante la Administración de George Bush y también durante la presidencia de Obama, cuando un comité bipartidista del Congreso, la llamada “banda de ocho”, de la que formaban parte republicanos como Marco Rubio, elaboró una propuesta que acabó muriendo en el polarizado Washington.

NERVIOS Y RESISTENCIA

La aparente moderación, no obstante, no tranquiliza a las comunidades inmigrantes, que siguen hablando del miedo que se ha extendido pero también plantando cara a radicales propuestas. Este domingo más de 15.000 personas han acudido en Nueva York a una marcha organizada por el grupo Make the Road, donde el eslogan ha sido el grito de resistencia “No nos vamos”, y que, como en todas las manifestaciones en todo el país desde el miércoles, ha combinado también la denuncia de otras actitudes exacerbadas como el racismo, la misoginia, la islamofobia o la homofobia.

El Southern Poverty Law Center, una organización que analiza a grupos de odio, había recopilado hasta el viernes información de más de 200 incidentes, entre los que han dominado los racistas, seguidos por los que tienen a inmigrantes como víctimas. La mayoría de ellos se han producido en escuelas y campus. Los estados donde más se han registrado han sido California y Nueva York.

Han sido también los alcaldes de Los Ángeles y Nueva York los que han prometido mantener las protecciones para inmigrantes en sus urbes, que ya llevan tiempo limitando su cooperación con las autoridades federales que ejecutan las deportaciones. Trump ha prometido quitar financiación a lo que se conoce como “ciudades santuario”, pero Bill de Blasio, el primer edil neoyorquino, ha asegurado: “No vamos a sacrificar a medio millón de personas que viven entre nosotros, forman parte de nuestra comunidad. No vamos a romper familias”.

De nuevo desatado en Twitter

“Voy a contenerme mucho, y eso si lo llego a usar”. Ante las cámaras de la CBS, el presidente electo, Donald Trump, hablaba así respecto a Twitter, la red social en la que tiene casi 15 millones de seguidores y que maneja con maestría. Pero, igual que durante la campaña, esa red ha vuelto a servir para dejar en evidencia su volatilidad.

Antes de que se emitiera la entrevista, el presidente electo ha dedicado este domingo tres mensajes en su cuenta a atacar a un medio de comunicación (en concreto, 'The New York Times'). Lo ha hecho entre mensaje y mensaje publicitando tanto su aparición en la CBS como las llamadas de “felicitaciones” y “buenos deseos” recibidas de destacados republicanos que durante la campaña han sido críticos con él o se han mantenido alejados de su candidatura: Mitt Romney, John Kasich y tres Bush (el excandidatoJeb y los expresidentes George H. W. y George W.).

No es la primera ocasión desde su elección en que Trump emplea Twitter para mostrar actitudes que es difícil ver como 'presidenciales'. El jueves criticó a quienes se manifestaban en su contra, diciendo que eran “manifestantes profesionales incitados por los medios”. Horas después escribió otro mensaje alabando su “pasión”.

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