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Son niños, son sirios, son refugiados, y te miran a los ojos para contarte sus sueños

Un fotógrafo de la agencia Associated Press retrata a críos en un campo en Jordania

M. MUHEISEN / VÍDEO: RICARD FADRIQUE

El pasado septiembre, el mundo se conmovió con la fotografía del cadáver del pequeño Aylán Kurdiboca abajo en la arena de una playa turca. Esa instantánea se convirtió en el icono del desgraciado sino de los dos millones de niños refugiados sirios que han tenido que, junto a sus familiares, abandonar de la guerra de Siria para evitar morir bajo las bombas.

La inmensa mayoría se han quedado en países vecinos como Jordania, Líbano o Turquía, mientras que miles de ellos han emprendido el camino a Europa empujados por el anhelo de una vida mejor.

Son niños que no sonríen a cámara. Pero que se han dejado fotografiar por el fotógrafo de Associated Press Muhammed Muheisen. La guerra no les amputado sus ganas de soñar. Por eso, como cualquier crío, en cualquier lugar del mundo, cuentan que quiueren ser de mayores. 

SUEÑOS Y ESPERANZAS

Chavales como Mohamed Bandar, de 12 años, que confiesa su ilusión de "convertirse en médico para ser capaz de ayudar a la gente"; como Hiba So'od, que a sus seis años ya sabe que quiere "ser profesora"; como Ahmad Zughayar, que recuerda el sonido de los bombardeos en su ciudad, Deir Ezzor.

Chicos que han sido retratados en un campo de refugiados sirios de Mafraq, en Jordania. Niños que, pese a la guerra y el exilio, siguen ahí, están vivos y retan con sus miradas a un mundo que les ha abandonado y que no es digno de mirarles a los ojos. 

 

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