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PERSECUCIÓN EN FRANCIA

El aumento del antisemitismo fuerza a muchos judíos franceses a emigran a Israel

La comunidad judía en Francia es de medio millón de personas y en el 2015 se fueron del país 8.000, un 10% más que en el 2014

Eva Cantón

Un grupo de soldados custodia un supermercado de comida Kósher el pasado mes de enero en París.

Un grupo de soldados custodia un supermercado de comida Kósher el pasado mes de enero en París. / AFP / IAN LANGSDON

“Ascensión” es la traducción literal de la palabra ‘alya’ que designa la salida de los judíos hacia el Estado hebreo. El término se oye cada vez con más frecuencia en Francia a la vista del número de judíos que, preocupados por el aumento de los actos antisemitas en el país (508 entre enero y mayo del 2015) se dirigen a la Agencia Judía de Francia para lograr la nacionalidad israelí y emigrar.

Su director, Daniel Benhaim, cifra en 8.000 el número de los que lo han hecho en el 2015, un 10% más que un año antes. “Tenemos la sensación de que no es pasajero”, indica Benhaim, que inscribe la tendencia en un fenómeno europeo y no solo francés.

“Hemos visto en Italia cifras récord, en Inglaterra y en Bélgica”, sostiene en declaraciones a EL PERIÓDICO. En todo caso, por segundo año consecutivo es Francia, que cuenta con una comunidad de 500.000 judíos, el país del que salen el mayor número hacia Israel. Es algo insólito desde la creación del Estado de Israel en 1948.

“Creo que muchos se preguntan sobre el futuro del continente europeo, si la cultura judeocristiana que ha marcado Europa se mantendrá en el futuro y si continuarán los actos terroristas. Todas estas cuestiones llevan a algunos a pensar en la ‘alya’, que no es una decisión que se toma de un día para otro”, agrega el responsable de la Agencia.

DIFÍCIL ADAPTACIÓN

No obstante, según otras fuentes consultadas por este diario, la mitad de los franceses regresan al cabo de seis meses por las dificultades de adaptación que encuentran en Israel. Eso ha hecho que algunos opten por mirar hacia Estados Unidos, Canadá, Portugal e incluso España.

Además de ser un síntoma de malestar social, la salida de los miembros de la comunidad judía del territorio francés implica una pérdida cultural e incluso económica. La mitad de los que se van tiene menos de 35 años y con ellos se llevan a sus hijos.

Según el Fondo Social Judío Unificado (FJSU), que agrupa 100 centros escolares y 31.000 alumnos en toda Francia, el pasado mes de septiembre dejaron los colegios un total de 1.500 alumnos.

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