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Los León-Barrios: "Cabeza, corazón y coño"

El clan León Barrios aspira a salir por la puerta de los Goya con 'Carmina o revienta', experimento familiar y cinematográfico con el que el actor de 'Aída' se ha colgado la etiqueta de director

POR OLGA PEREDA

Paco León : Cabeza, corazón y coño / JOSÉ LUIS ROCA

Los León Barrios son «cabeza, corazón y coño». La cabeza es Paco. El corazón es su hermana María. Y el coño, la madre que los parió: Carmina Barrios. La definición no es nuestra sino de Paco León (Sevilla, 1974), que el domingo que viene aspira a salir por la puerta grande de los premios Goya y llevarse el galardón al mejor director novel por Carmina o revienta, falso documental sobre su madre, una «bestia de la interpretación» que nunca hasta ahora se había puesto ante una cámara. No lo ha hecho nada mal la mujer para ser su primera vez. En el Festival de Málaga conquistó el premio a la mejor actuación femenina. Y ahora, en los Goya, tiene papeletas para llevarse el de actriz revelación. El tercer miembro del clan sevillano, María -la Pepita de inmensos ojos azules que no paraba de llorar en La voz dormida- también compite por un cabezón a la mejor actriz secundaria.

Los León Barrios sacan la garra. Quieren sus Goya por Carmina o revienta, película cuyo guion es una excusa para mostrar (con exageraciones y notas escatológicas de por medio) la fortísima personalidad de Carmina Barrios, madre coraje que sabe zafarse de un insistente cobrador del frac y que, por ejemplo, se bebe una medicina para curarse una infección vaginal en lugar de hacer lo que decía el prospecto: disolverla en agua y lavarse con ella.

Anécdotas familiares

Carmina o revienta está basada en anécdotas familiares reales mil veces contadas en las sobremesas de la familia León Barrios. Pero que conste -advierte Paco- que es pura ficción. «Soy muy pudoroso. No hablaría de mi vida privada si no tuviera un sentido artístico, si no quisiera contar una historia. Para mí, la coartada perfecta es que es ficción. Aunque, claro, una buena mentira siempre tiene algo de verdad», comenta el actor, que lleva «infinitos» años dando vida en Aída (Tele 5) al persona del Luisma.

A Paco le gusta hablar de su madre. Sonríe y le brillan los ojos cuando la define como una «madre soldado». Y se explica: «Ella pide una misión y la cumple. ¿A quién hay que matar? ¿A qué dragón hay que cortarle la cabeza? Ella es una heroína». Carmina Barrios (59 años) no nació así. Se hizo así. «Nos tuvo muy joven. Carmina se ha ido convirtiendo en una heroína con los problemas familiares», desvela Paco, que no oculta que, al igual que todos los adolescentes del planeta Tierra, él también sintió «vergüenza de madre» cuando, por ejemplo, Carmina acudía a las reuniones del colegio. «A medida que pasa el tiempo ves que te pareces a tus padres. Cuando antes perdones a tus padres más tranquilo te quedas con tus raíces», añade el actor, que a duras penas puede salir a la calle sin la gente le grite «¡¡¡el Luisma!!!».

Mucho Luisma, sí, pero Paco sueña con poder hacer cosas normales que hacen todos los padres, como llevar a su hija a la cabalgata de Reyes. No se atreve. Demasiada popularidad. Sí se atreve, sin embargo, con otras multitudes. Por ejemplo, la de Ikea un sábado por la tarde.

El militar y el artista

Que Paco sea popular hasta la saciedad no significa que se haya convertido en un divo. Sigue sonriendo a la gente que le pide a gritos en plena calle que no deje jamás Aída. Y accede a hacerse fotos con ellos, algo que sucede, por ejemplo, nada más terminar esta entrevista, cuando el fotógrafo de El Periódico le hace un retrato en plena Gran Vía.

Además de la cabeza, el corazón y coño (Paco, María y Carmina), el clan León Barrios tiene dos miembros más. Un hermano militar. Y un padre artista. Los dos también aparecen en la película, pero como figurantes. Si Paco se emociona hablando de su madre, cuando lo hace de su padre derrocha amor a la tercera potencia. «Mi padre lleva cortando jamón desde los 12 años [regenta un bar] pero es un artista. Mi madre puede ser un animal de la interpretación, pero el artista es mi padre. Él dibuja, pinta, canta, hace música, se emociona... Tiene temperamento artístico. Si mi hermana María y yo hemos heredado alguna vena artística el responsable ha sido mi padre», cuenta con orgullo. Y concluye: «Detrás de una gran mujer hay un gran hombre y ese es mi padre». Quién le iba a decir a Paco que diría ahora estas palabras después de haber sido un chaval que miraba a su familia y pensaba: «¿Qué hago yo aquí?».

Sea por la vena que le inculcó su padre o por cualquier otra cosa, Paco decidió dedicarse a la interpretación muy temprano. Cuando era un niño. Y no precisamente un niño feliz. «Yo fui un chaval tristón. Era muy introvertido. Después fui cogiendo las riendas de mi vida y me hice feliz. Pero eso es algo que solo conseguí con el tiempo y con la edad». Cuando tenía cuatro años, el tristón niño Paco dijo que quería ser actor. Y no hubo dramas. La familia lo asumió. «Se lo tomaron bien, quizá por ese ambiente anárquico que teníamos en casa. Lo que está claro es que ese haz lo que quieras ha funcionado».

Un hilito para la secuela

No era la primera vez que alguien de la familia quería ser bohemio. El tío abuelo de Paco era payaso. «Yo, ahora, también soy un payaso profesional. Al final, todo se une», reflexiona. «¿Payaso? Pero si usted es todo un actor. Es más, puede que tras Carmina o revienta ya sea todo un director de cine», le preguntamos. Y él contesta con una sonrisa: «Ser payaso es más importante que ser actor. Un buen payaso no lo es todo el mundo».

Paco, que dejó de fumar hace dos años, se considera una persona adictiva. Así que no tiene complejos en dejar claro que le ha picado el gusanillo de dirigir más cine [ya lo hace con el teatro]. «Le estoy dando vueltas. Quiero tirar de un hilito para hacer una secuela», avanza.

Puede que Carmina o revienta naciera como un experimento cinematográfico y familiar, pero se ha convertido en una película de pleno derecho, premiada en festivales de cine. La cinta está ahora mismo en el certamen de Berlín a la espera de que algún ejecutivo la compre. Eso es algo que ya pasó, por ejemplo, en Puerto Rico, donde un distribuidor la compró para estrenarla en cines después de comprobar cómo el público lloraba de la risa.

Aquí, en España, también se estrenó en cines. Fue el 5 de julio y con un aterrizaje innovador porque llegó al mismo tiempo a las salas, internet (en páginas de pago por visión) y DVD, formato que muchos pensaban que estaba muerto y que, sin embargo, arrasó en el caso de Carmina o revienta (11.000 unidades vendidas el fin de semana del estreno). Esta pionera manera de estrenar la cinta fue una decisión personal de Paco, que rechazó la generosa oferta económica que le hizo una cadena de cines para estrenar (solo en salas) el filme, que el primer fin de semana obtuvo unos 15.000 visionados en webs legales, como Filmin.es «Mi madre ha hecho más contra la piratería que la ley Sinde», soltó en su cuenta de Twitter al saber los datos.

Las complejas cuentas de Carmina o revienta son tema para otro reportaje. Lo que sí cabe decir ahora es que la película costó mucho más de lo que se ha publicado (de 40.000 a 100.000 euros). Tras el rodaje, solo los técnicos cobraron. Ahora, por fin, Carmina y María también han recibido su liquidación. ¿Y Paco? Todavía no. Pero espera hacerlo en breve. En todo caso, nunca hizo la película por el dinero. «A cambio -concluye- he ganado otras cosas». Y tanto. Se le nota en los ojos.

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