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Biquinis con alma ibicenca

La marca Fig Tree se inspira en la época 'hippy' de la isla para sus creaciones

Una de las creaciones de Fig Tree.

Una de las creaciones de Fig Tree. / periodico

La marca Fig Tree nació en Ibiza en el 2012, bajo una higuera y con el sol de la isla blanca. Alba Esteva es su creadora, licenciada en Publicidad pero con una afición al ganchillo que le viene de su madre, y que le ha hecho tirarse de cabeza y sumergirse en esta aventura. Nacida en 1982 en Calella (Maresme), la joven decidió montar su propia empresa de moda de baño y complementos inspirados en el estilo ibicenco de los años 60 y 70. "Fue un momento muy especial en esta pequeña isla del Mediterráneo. Ibiza acogió una revolución cultural que apenas tenía cabida en la Península, y eso la ha hecho culturalmente rica", nos explica Alba.

Lo cierto es que sus biquinis y tops reviven la esencia más 'boho' de aquellos años, con un estilo 'vintage', de triángulo y colores clásicos como el marfil, el blanco y el crudo, además del negro. También sus quimonos, chales y turbantes están inspirados en aquellos tiempos donde Ibiza era conocida por el movimiento más 'hippy', sus atardeceres en el mar y no tanto por sus macrodiscotecas.

UNA TRADICIÓN FAMILIAR

El proceso artesanal y el espíritu acompañan a Fig Tree desde sus inicios, además del punto y del crochet. "En el punto y el crochet he encontrado la forma de expresar mi creatividad. Es una técnica que aprendí de mi madre, y ella de la suya. Me gusta sentir que es un conocimiento heredado que ha ido avanzando generación tras generación, en el linaje femenino de mi familia. De forma simbólica, me siento respaldada por todas estas mujeres", nos cuenta la joven.

Como Alba, muchos jóvenes que emprenden su marca la inician de manera autodidacta y en solitario. De esta forma. se encargan ellos mismo de toda la producción, lo que hace que aún tengan mucho más valor los productos por el cariño y el cuidado con el que están hechos. "Yo misma diseño y tejo cada pieza de mi colección. Aunque espero necesitar ayuda pronto", señala.

Todos sus materiales son de origen natural, como no podía ser de otra forma. El algodón, el lino y la seda son los más importantes. "La fórmula de una calidad perfecta es la combinación entre una excelente calidad en los materiales, un buen patronaje y el conocimiento de años de experiencia en esta técnica", añade.

ANTIESTRÉS

No es la primera vez que oímos que el ganchillo es un antiestresante, pero Alba lo corrobora. "Está probado científicamente que el ganchillo ofrece para la salud beneficios similares a la meditación, además de aliviar los síntomas del estrés y desarrollar la psicomotricidad fina". O lo que es lo mismo: la actividad con las manos que aprendemos desde pequeños, como la escritura o la pintura. "Es una experiencia apasionante, y a la vez, un desafío. Volver siempre al origen, al ganchillo y al hilo, me mantiene con los pies en la tierra y me ayuda a no perderme en la vorágine que puede llegar a ser emprender en solitario".

Fig Tree se vende en internet -sus precios van desde los 20 hasta los 160 euros-, aunque también se pueden encontrar sus productos en el popular mercadillo de Las Dalias donde, como ella dice, todo es posible y por donde pasa gente de todas partes del mundo, como no podría ser de otra forma en la isla blanca.

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