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GENTE CORRIENTE

«Con la excusa de caminar, quería disfrutar de la amistad»

Desde Roda de Ter, Pep Bas Portet ha tejido una red de vínculos entre personas por el placer de salir a caminar

Carme Escales

El nombre de su pueblo natal, donde reside Pep Bas Portet (Roda de Ter, 1959), ya invita a rodar, a dar una vuelta. Y eso es lo que él hizo un buen día. Y, sorprendentemente, como el flautista de Hamelín de los hermanos Grimm, pero sin flauta ni ratones, muchos vecinos se fueron apuntando a seguirle en diferentes caminatas. Fue su convicción de que salir a caminar era doblemente positivo si se hacía para conversar con un amigo que fue atrayendo a más y más caminantes. Osona Camina es hoy un movimiento espontáneo que mueve, todo el año,  a más de un centenar de personas en citas quincenales.

–Su objetivo no era combatir el colesterol. No era ni tan solo caminar. Yo no soy un gran caminador. Quedé una vez con un amigo para charlar, con la excusa de caminar, me lo llevé a conversar. No era caminar por caminar, se trataba de disfrutar de la amistad. Y pensé que si era bueno para mí, lo podía ser también para otros porque yo, en algún momento de mi vida, sentí el gusto por compartir. Y esa ha sido mi tara. Desde entonces, cuando veo una cosa interesante, la quiero compartir. Así que puse carteles en comercios y plazas del pueblo anunciando una primera caminata por los alrededores de Roda. Y hace nueve años que repetimos.

–Usted acentúa el intercambio humano. Exacto. Si no lo hiciese en grupo, me interesaría la mitad. Los caminos y las montañas están siempre ahí, y yo tengo mis dos piernas para ir a recorrerlos, y, sin embargo, no lo hacía. Hacerlo con gente multiplica las ganas. Como en la vida, vas coincidiendo con gente, y es lo que le da aún más vida a tu vida. Claro que, además, cuando vamos a caminar, entramos en contacto con la naturaleza, descubrimos fuentes, calas o barrancos, y moverse es bueno para la salud.

–Física y mental. Mi hija mayor es psicóloga y yo, a veces le digo: ‘Si las personas saliésemos a compartir más ratos, los psicólogos no tendríais nada qué hacer’. El yoga, para mí, no tiene futuro. El futuro está en compartir con un amigo un rato, reír juntos.

–Aunque, el yoga bien practicado puede ayudar a llevarse mejor con el entorno. El amigo con el que salí por primera vez a caminar es del Madrid, y yo del Barça. Él es españolista y yo, independentista. Pues bien, era imposible discutir con él. Siempre que tocábamos un punto conflictivo, tenía la gran habilidad de distraer la conversación haciéndome fijar en una flor, o en una montaña. Aquello era un bálsamo. 

–¿Siempre son los mismos caminantes? No, qué va. Ahora del pueblo debemos ser unos diez, el resto son de fuera. Se ha creado una red de vínculos sensacional. Las redes como Facebook ayudan. Y sigo repartiendo en cada salida unos 500 programas con las fechas y punto de encuentro del año, que se anuncian también en nuestro blog www.osonacamina.wordpress.com.

–¿Cuál es la próxima? Este domingo, 21 de mayo, en Manlleu. La puerta del Museu del Ter es el punto de encuentro, a las ocho de la mañana.

–Así de simple. Sí, sin cuota ni inscripción, no somos entidad. Tenemos espónsores de los programas y del desayuno. Solemos ser de 70 a 120, y se va extendiendo como una mancha de aceite. Lo mejor es la calidad de la gente. No tenemos límites ni pretensión de crecer. Osona Camina se va haciendo solo.

–Se debe sentir satisfecho por haber logrado compartir tan bien su experiencia. Mucho. Sientes felicidad cuando estás de acuerdo con lo que haces. Levantarte contento, disfrutar de una puesta de sol, todo eso se aprende a vivir, y su beneficio se puede transmitir. Sensibilidad y modestia ayudan a sentirte satisfecho. Porque la felicidad no se hereda, aunque sí puedes heredar el amor al mundo que te rodea.

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