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EL MERCADO DE LA VIVIENDA EN BCN

Quejas amargas ante la nueva burbuja

El incremento de los alquileres afecta principalmente a los jóvenes, atrapados por las exigencias de las inmobiliarias y la feroz competencia

JOSÉ CARLOS SORRIBES / BARCELONA

Carteles de pisos en alquiler en una inmobiliaria del barrio de Gràcia.

Carteles de pisos en alquiler en una inmobiliaria del barrio de Gràcia. / ELISENDA PONS

Son decenas de cartas las que los lectores de este diario han enviado en los últimos meses con una voz de alarma y, la mayoría, de amarga queja. Denuncian que son víctimas de la irrupción de una nueva burbuja inmobiliaria, en este caso enfocada hacia las viviendas de alquiler. Un burbuja que se hincha sin pausa en la capital catalana y en su área más cercana.

Poco tiempo parece haber durado la memoria de la crisis, manifestada en esa burbuja inmobiliaria que explotó en el 2008. Bien que lo recuerda Luis Bartolomé, un visitador médico de Barcelona. “Parece que no aprendemos en este país. ¡No hemos terminado de salir de la dichosa crisis y ya estamos de nuevo! En su caso, lamenta cómo “vuelan” los pisos de una semana a otra y las condiciones de “solvencia ecónomica y otros condicionantes” que le reclaman para acceder a un piso de alquiler.

El caso se agrava en el caso de los más jóvenes, de los estudiantes que buscan independizarse. Para Oriol Ollé, de L’Hospitalet, abandonar el nido paternal es una “utopía” si pretende hacerlo él solo por su imposibilidad para competir con lo que ofrecen los turistas. “Lo único que nos queda son pisos compartidos o lugares que son inhabitables porque presentan unas condiciones deplorables”.

UNA CARRERA DE OBSTÁCULOS

Las condiciones para acceder a esas viviendas de alquiler son, además, una nueva carrera de obstáculos para jóvenes desconocedores de los exigentes protocolos de las inmobiliarias. Valentina Llorens, una estudiante barcelonesa de Publicidad, manifiesta su enojo por “fianzas que se convierten en una especie de hipotecas prematuras”. O por el hecho de tener que poner como aval “a toda la parentela”. Además, cuando la mayoría de ocasiones el piso “estupendo en la web de turno” suele ser cuando se visita “un cuchitril sin ascensor ni calefacción a precio de oro”.

Aparte de una prueba de obstáculos, la búsqueda de un piso de alquiler se ha convertido en un carrera de velocidad. Rafa Bellido, un joven de 25 años residente en Badalona y que trabaja en el mundo del márketing, insiste como hacía Luis Bartolomé en que hay que “volar” ante una vivienda apetecible. “No cuentes con una gran oferta por el piso de tus sueños; antes de que llames al número de contacto ya se te habrá escapado”, lamenta sin perder el sentido del humor.

PELEAS EN LAS PORTERÍAS

El tortosino Xavier Lluís, de 23 años y residente en Barcelona, también se ha visto en esa coyuntura. Ha llegado incluso a una conclusión rotunda: “No cumplo el perfil para poder alquilar un piso en la capital”. Y lo dijo después de llevar dos semanas “luchando con inmobiliarias” en las que ha visto hasta “escenas de peleas” protagonizadas en las porterías. Y como Bellido también ha participado en ese esprint por conseguir un piso. “Te dicen que les digas algo rápidamente, que si no lo hace otro lo hará antes que tú”.

La actuación de las administraciones no escapa de las críticas de nuestros lectores. El propio Xavier Lluís recuerda el anuncio del Ayuntamiento –'Si tens un pis, tu tens la clau'- para alimentar una bolsa de la vivienda, a la que él no puede acceder al no estar en lo que se considera el colectivo en riesgo de exclusión. “Cada mañana pienso que si hubiera dejado a medias el instituto y no hubiera dado ni golpe, podría tener quizá un piso por 450 euros de alquiler”Lluís Doporto, desempleado, estaba dispuesto a mudarse desde la ciudad de Barcelona a Calaf (Anoia) en busca de un alquiler social, según la opción que le dieron en la Oficina de l’Habitatge hace más de medio año. Aún está esperando que le llamen para poder ver el piso.

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