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ENTREVISTA CON LA DIRECTORA DE CAMPAÑA DEL PSOE

Elena Valenciano: "Vamos a crear ya tensión electoral"

"Si el proyecto de Rubalcaba fuera el mismo que el de Zapatero, sería un desastre. Ahora es otro momento"

"Aznar sería para nosotros pero rival que Rajoy, que es pusilánime. Al menos él tenía liderazgo y tomaba decisiones"

JUAN RUIZ SIERRA / Madrid


--¿Qué ventajas tiene para el PSOE que las elecciones sean finalmente en noviembre?
--Nos permite crear antes tensión electoral. Nuestra primera etapa de la campaña, que era la de consolidación del candidato, ya la hemos llevado a cabo. En principio, habíamos diseñado un agosto muy reflexivo, de elaboración de propuestas, centrado más en los despachos que en las calles. Pero ahora tendremos que combinar eso con una presencia pública mayor del candidato, siempre teniendo en cuenta que es agosto y que la gente está de vacaciones. Sin agobiar.

--Se ha interpretado que Rubalcaba ha sido quien ha impuesto la fecha a Zapatero.
--No es verdad. No ha habido presiones por parte del candidato. Zapatero ha hablado con Rubalcaba y este ha compartido sus argumentos, claro, pero la decisión ha sido de Zapatero. Es curioso que los mismos que dicen que nos hace falta tiempo también digan que hemos presionado para adelantar. Si nosotros hubiéramos tenido que tomar la decisión, a lo mejor nos habríamos ido a enero o marzo. Eso sí, la perspectiva de unas generales en octubre no nos convenía. Nos hubiese dejado muy poco tiempo.

--¿Queda desautorizado Zapatero al haber insistido tanto en los últimos meses en que quería culminar la legislatura?
--El presidente ha vuelto a anteponer los intereses generales a los suyos. Ha pensado en el interés del nuevo gobierno. Desde el punto de vista simbólico, pues no se ha cumplido lo que había dicho. Pero no desde el real, porque pasar de marzo a noviembre, en realidad, no es adelantar. Había poco trabajo legislativo por delante, más allá de los presupuestos.
--Había leyes sociales de gran importancia ideológica para el PSOE como la de muerte digna o la igualdad de trato.
--Las aprobaremos cuando ganemos.

--¿Por qué perdió el PSOE las elecciones municipales y autonómicas?
--Por la crisis. Porque la gente lo ha pasado mal. Eso produjo un juicio duro sobre el PSOE. La gente mira a los que han estado gobernando. Pasa en España, pero también le pasa a Sarkozy en Francia y a Merkel en Alemania. Esto no va de ideología.

--Y si la crisis sigue igual, ¿por qué cree que en las generales el veredicto electoral será distinto?
--Porque, primero, la situación no es la misma. Y segundo, porque estamos un proyecto diferente, en el que lo que afirmamos es que la salida de la crisis va a permitir que equilibremos su coste. Vamos a recuperar la confianza en este proyecto y en este nuevo liderazgo. Ha habido un cierto cambio de tendencia, por el candidato, que es el mejor para el momento actual, y por el cabreo y el arrepentimiento de la izquierda tras el 22-M. Se ha podido ver en el CIS. Pero es aún muy frágil y puede volver a cambiar. Tenemos que rescatar a una parte de nuestro electorado que se ha quedado fuera de las urnas y también a otra parte que empieza a mirar al PP.

--¿Puede liderar un nuevo proyecto alguien que ha ocupado tantos cargos en los proyectos antiguos?
--Eso es como si dijésemos que Felipe González no hubiese podido presentar cada vez un proyecto diferente. O Barack Obama, que también presenta ahora un proyecto nuevo. La política es un proyecto constante. Lo otro es el inmovilismo en el que está el PP, cuyas propuestas vuelven a 1996. Rubalcaba ha estado en un gobierno que ha peleado contra la peor crisis de la historia de España en democracia, y de Europa, y ahora presenta un proyecto para los próximos cuatro años. Si el proyecto de Rubalcaba fuera el mismo que el de Zapatero, sería un desastre de proyecto. Ahora es otro momento.

--¿Ha habido un giro a la izquierda?
--Pues depende. La reforma electoral para ganar en proporcionalidad y cercanía no es ni de izquierdas ni de derechas. Es democrática. O el impuesto a la banca para crear empleo juvenil. Será muy de izquierdas, pero lo ha hecho Sarkozy en Francia, que no es precisamente bolchevique. Por eso combato la idea de que esto es un giro a la izquierda. Pero, vamos, ya nos viene bien. No nos importa que se diga.

--¿Hasta qué punto es importante el candidato en estas elecciones? Rajoy está peor valorado que Rubalcaba, pero es el claro favorito.
--Es muy importante, porque se va a decidir quién preside España. Este país necesita firmeza, también ante los mercados, porque la política debe recuperar el espacio que ha perdido. Y no puede ser Rajoy quien lo lidere. España necesita un político serio, eficaz, firme y con una gran capacidad de empatía con aquellos que lo han pasado peor. Lo que no necesita es un político pusilánime, que no decide y se acomoda. En ese sentido, Aznar sería peor rival para nosotros en esta situación, porque al menos tenía liderazgo y tomaba decisiones.

--Pero Rajoy casi no aparece en el discurso de Rubalcaba.
--Porque Rubalcaba está mucho más centrado en explicar sus soluciones que en explicar las de Rajoy. Para eso estamos ya otras personas.

--Supongo que parte de sus primeros esfuerzos tienen que ver con el restablecimiento de un estado de ánimo, maltrecho tras el 22-M. ¿Se ha cerrado ya ese capítulo?
--Hemos restañado una parte del daño. No todo. Esto no se resuelve en dos meses, pero hemos curado bastante las heridas, al menos las más urgentes, porque hay un proyecto, un líder y un equipo que ha sabido reconectar con el alma del PSOE, que es socialdemócrata, reformista. Con Rubalcaba se ha producido una reconexión. Son como vasos capilares, que de repente conectan.

--¿Eso se había perdido?
--Sí, porque la gente había estado aguantando el tirón de las medidas, de la crisis y sobre todo de la derrota electoral. Tras el 22-M, lo que no puedes es hacer como si no hubiera pasado nada. La etapa de duelo ya se ha acabado y ahora estamos en la de la construcción del proyecto.

--¿Cree que el 15-M tendrá algún impacto electoral? En las autonómicas y municipales apenas lo tuvo.
--Sí que lo tuvo. Sobre todo donde el movimiento era fuerte, como en Madrid. Consolidó la posición de quien ya tenía pensado no votar. En ese sentido, el 15-M ha perjudicado mucho más a la izquierda que a la derecha. Hay que ser consciente de eso.

--¿Y en estas elecciones?
--Vamos a ver si consolidan su presencia, y si en un momento de tensión máxima con la derecha tienen un impacto. Tras el 22-M, con la hegemonía clarísima de la derecha en autonomías y municipios, yo creo que la gente se va a pensar darle también la hegemonía en el Gobierno de la nación. Nadie sabe quién es Rajoy. Nadie sabe quién es su equipo. ¿Quién sería su ministro de Economía? ¿Cristóbal Montoro?

--¿Y quién sería el ministro de Economía de Rubalcaba?
--Pues aún no lo sé. Pero seguro que será mucho mejor que Montoro.

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