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CUENTA ATRÁS PARA LA VUELTA AL COLE

Barracones y otros parches para tapar la falta de aulas en la ESO

Ensenyament recurre a coles de primaria y módulos para atender el aumento demográfico de secundaria

Las asociaciones de padres protestan por la mala planificación y la improvisación que está aplicando la Generalitat

MARÍA JESÚS IBÁÑEZ / BARCELONA

Instituto Maria Espinalt, en barracones

Instalaciones del nuevo instituto Maria Espinalt de Barcelona, que se inaugura este curso en barracones. / JOAN PUIG

Dos institutos-escuela de nueva creación y nueve colegios de primaria que han sido rehabilitados para poder acoger en sus aulas también a alumnos de la ESO. Y además, más de mil barracones, muchos de ellos en centros de secundaria. El ingreso en la ESO de la generación nacida en el 2004 va a poner más presión, si cabe, sobre los institutos, algo que ampas, asociaciones de vecinos y algunos ayuntamientos llevaban años advirtiendo. Este curso los institutos acogen entre alumnos de la ESO, bachillerato y formación profesional a 543.314 alumnos, el 2,4% más que en el anterior. “Y ahora, la Administración no ha tenido más remedio que recurrir a medidas de emergencia, como colocar a estudiantes de ESO en escuelas de primaria, porque si no, no tenía espacio para todo el mundo”, critica la presidenta de la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos de Catalunya (Fapac), Montse Conejo. “Son decisiones tomadas sin ningún tipo de previsión y, sobre todo, sin consultarlas previamente con las familias", deplora.

Cuando el próximo 12 de septiembre los colegios e institutos públicos catalanes abran sus puertas al curso 2016-2017, lo harán con exactamente 1.010 módulos prefabricados, 14 más que el curso pasado. No es, con todo, un dato insólito. Desde hace ya nueve años, raro es el curso en que en Catalunya no hay en torno al millar de barracones: es el recurso de urgencia al que ha tenido que recurrir la Conselleria d’Ensenyament para dar cabida al número creciente de alumnos en unos tiempos de inversión nula en obra pública (y por lo tanto, sin construcción de nuevas escuelas).

La Generalitat argumenta que, pese a todo, en los últimos años ha conseguido reducir el número de centros educativos instalados por completo en módulos: de los 120 del curso 2008-2009 se ha pasado a los 86 del próximo año. No es lo mismo, ha destacado la ‘consellera’ Meritxell Ruiz, colocar toda una escuela en barracones a que estos acojan espacios concretos y singulares, como la biblioteca o alguna pequeña parte de aulas.

REDUCCIÓN DE RATIO EN P-3

Este curso 2016-2017 se da la paradoja de que, mientras crece de forma acusada la ESO, en P3 va a haber 115 aulas menos que el año pasado. La Generalitat ha confirmado la supresión de 61 clases en la escuela pública y de otras 54 en la concertada. Esta última, la concertada, sale al final bastante mejor parada de lo que el bajón demográfico hacía inicialmente augurar.

La caída demográfica, la mayor registrada en los últimos 30 años en Catalunya, permitirá, eso sí, rebajar la media de alumnos por aula en las clases de P3 hasta los 20,7 niños, una cifra bastante inferior que la del curso pasado, cuando fue de más de 22,9, y muy por debajo también que los 25 permitidos por ley. La reducción de la ratio media viene propiciada por la decisión de que en los colegios de alta complejidad haya un máximo de 22 escolares por grupo.

Y aunque en números absolutos la escuela pública ha cerrado más aulas de P3 que la concertada, la ‘consellera’ de Ensenyament, Meritxell Ruiz, defiende que, en porcentaje, se han eliminado más grupos de la concertada (un 5,43%) que de la pública (un 2,87%). El recorte sufrido por los centros de titularidad privada ha sido especialmente significativo en la ciudad de Barcelona, donde las familias han dado este año un giro de tendencia hacia los colegios públicos. En particular, hacia centros que han implantado nuevas metodologías pedagógicas. 

Críticas por la falta de planificación

Tres de los cinco colegios de primaria que se estrenan este septiembre estarán instalados en barracones. Y lo mismo ocurre con uno (el Maria Espinalt, en el distrito de Sant Martí de Barcelona) de los tres institutos de secundaria que se inauguran este curso. "Lamentablemente, todo esto ya se podía haber previsto", denuncia la presidenta de la Fapac, Montse Conejo. "Los alumnos -afirma- están pagando la factura de la mala planificación que ha habido en Ensenyament estos últimos años".

Para Conejo, la situación será difícilmente reconducible "mientras la Generalitat no destine a educación el 6% del producto interior bruto que según la ley de educación de Catalunya se tendría que haber alcanzado en el 2015".

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