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DEBATE PENDIENTE

Pensionistas a la espera

Los jubilados reciben el alza de 2,3 euros al mes con la expectativa de una reforma paralizada

Los afectados recurren a trucos para estirar la paga, que en un 60% de los casos es inferior a 1.000 euros

A. Fuentes / J. Camacho / N. Herrero

Mari Carmen Pascual, jubilada, haciendo la compra en València.  / MIGUEL LORENZO

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El comentario omnipresente estos días en las conversaciones entre pensionistas está cargado de sarcasmo: "Estoy pensando en qué voy a gastar el aumento de la pensión a partir de este año". La lista de posibilidades será bastante corta puesto que los 2,3 euros de incremento medio mensual de las pensiones, 32,2 euros anuales, dan poco juego.

Por quinto año consecutivo, los 9,5 millones de pensiones existentes en España han visto cómo el Gobierno sube esas pagas un 0,25% en un intento de contener el gasto de la Seguridad Social y enjugar un déficit que sigue pendiente de una reforma para mejorar los ingresos que espera una oportunidad de entrar en las prioridades del debate político, monopolizado en los últimos meses por el conflicto político de Catalunya. Aunque el sistema público de pensiones da síntomas de mejora -como una aceleración de los ingresos por cotizaciones-, las previsiones apuntan a que el agujero económico seguirá e incluso puede agravarse en unos años con la jubilación de la generación del 'baby boom'.

En noviembre pasado, los números rojos del sistema eran de casi 19.000 millones y cerrarán el año por encima de los 18.000, según las estimaciones de Enrique Devesa, profesor de la Universitat de València y miembro del grupo de expertos que asesoró al Ejecutivo en la última reforma de las pensiones. "La recuperación del déficit y del índice de revalorización de las pensiones va a ser muy lenta", advierte.  

Para un café al mes

"En el barrio de la Trinidad (Málaga) tocó el Gordo, aquí en el barrio del Perchel solo nos tocó la pobreza". A las puertas de un Centro de Mayores, Elisabeth Castellanos e Inma Romero (72 y 64 años, respectivamente) ironizan con su suerte como jubiladas y "el premio" que les ha tocado con la subida de pensiones. "Sale apenas para un café, y al mes", lamentan, apuntando de inmediato que el lunes irán a la manifestación prevista en Málaga para protestar contra la miseria de las pensiones. "Es una injusticia", concluyen.

El 60% de los jubilados cobran menos de 1.000 euros al mes, y un 15% perciben menos de 500 euros 

Inma Romero forma parte del 60% de pensionistas que perciben una cantidad por debajo de los 1.000 euros al mes. Dentro de ese numeroso grupo, un 15% de los jubilados cobran un máximo de 500 euros. Entre los 1.000 y los 2.000 euros mensuales se sitúan un 23,6% de los pensionistas, mientras que una minoría del 13% recibe más de 2.000 euros. Todos ellos han visto cómo sus pensiones han ido perdiendo poder adquisitivo en los últimos años en los que la inflación ha superado con creces las subidas mínimas del 0,25% que prevé la última reforma de la Seguridad Social. La pérdida acumulada desde el 2010 asciende a una media de 2.387 euros para toda España y a 3.368 euros en Catalunya según un estudio de la UGT.    

Con su pensión de apenas 800 euros, Inma tiene que apañárselas para ella y dos hijos. Y el dinero, aunque se mira al céntimo, es imposible que alcance. Ella hace recuento. No recuerda la última vez que pudo salir a comer a la calle; el cine, solo los miércoles, "que con el carnet de jubilado es más barato". "Y no siempre, porque luego las amigas se quedan a tomar algo, y yo no puedo, porque al gasto del bar le tengo que sumar el del taxi si pierdo el autobús, y es imposible". Sus ingresos además no le justifican la gratuidad del abono para el transporte público.  

Sigue la cuenta. Las mantas son la alternativa económica a la calefacción, y en la comida muchas veces, como el viernes pasado, sale más a cuenta comprar la ración en el centro de mayores. "Traigo el 'tupper' y me lo ponen dentro. Hoy, bacalao frito y boquerones en vinagre. Así no gasto luz y variamos el menú". Aún así, muchos meses, más de lo que quisiera, reconoce que toca acudir a la familia para pedir ayuda y poder llegar a fin de mes. Y en estos casos, ríe comentando con pudor que "lo prestado es primo de lo regalado", justificando que no siempre puede devolverse, mientras fantasea antes de marcharse con poder realizar alguna excursión este año, "cerquita, y aunque me tenga que llevar de casa el bocadillo de tortilla". 

Trucos para llegar a fin de mes

Cada pensionista tiene sus trucos para intentar llegar a fin de mes. Mari Carmen Pascual (València) empezó a trabajar con 14 años, tiene 75 y cobra menos de 400 euros de pensión. Su marido, unos 500 y con la subida de este año recibiran 2,5 euros más al mes. Entre los dos. Dice que "se apañan", que no son "de lujos" pero que "los caprichos son imposibles". "No nos podemos ir a tomar aperitivos, nos lo hacemos en casa", cuenta con una sonrisa. Irse de vacaciones no está ni en el debate.

Cobra su pensión del tiempo que trabajó en un taller de bolsos, aunque después gestionó muchos años una parada en el mercado de Russafa que finalmente traspasó a su hija. Su marido trabajó hasta los 50 en una tienda de deportes que cerró y tuvo que pagarse la cotización una década. "Habrá muchos más como nosotros", apunta sin tener que mirar las estadísticas.

"Me preocupa la pensión que tendrán las generaciones futuras más que la mía", explica Domiciano Sandoval, jubilado y portavoz de Marea Pensionista

"Necesidad no pasamos", afirma con dignidad. "En mi nevera no me falta de nada que si la veo vacía me amarga", cuenta divertida. Pero también reconoce que la llena, sobre todo, de la fruta y verdura de la parada. Después desgrana las lonchas, los gramos y los precios de sus compras. Se vive al detalle y al día. "Mi marido lo apunta todo en una libretita. La luz, el agua… Antes no come que dejar de pagar la escalera. Él me lleva loca con la luz y yo llevo mucho cuidado con el agua. Siempre lavo en frío pero es que ahora no se mancha", se defiende.

"Sabemos de dónde no podemos pasar”, afirma y dice que siempre ha sido así. "Teníamos que pagar el piso en 15 años y lo pagamos en 5 porque nos fuimos 10 a la vendimia", recuerda. Y se escandaliza si se le habla de una residencia. "Si no vendemos el piso, ¿de dónde? No tenemos ni un euro en el banco y encima me llaman diciendo que me conceden un préstamo de 3.000", comenta atónita.

Entre la resignación y la movilización

Los jubilados se debaten entre la resignación y la movilización, incluso en casos en los que reconocen que están por encima de la media. "Me preocupa la pensión que tendrán las generaciones futuras más que la mía, aunque estoy perdiendo poder adquisitivo", explica Domiciano Sandoval, un jubilado de 67 años que vive en Barcelona y que actúa como portavoz de la organización Marea Pensionista

Se jubiló después de 29 años trabajando de chófer en la Generalitat y, anteriormente, en la construcción. Su trayectoria de militancia sindical y vecinal en el Clot y las primeras medidas de congelación de las pensiones en el 2012 prendieron la mecha de un movimiento de jubilados que querían plantar cara. "Yo he participado ya en unas 150 charlas para explicar la situación del sistema público de pensiones. Mi denuncia está a punto de llegar a la justicia europea", afirma Sandoval, que advierte de que la entrada en vigor del factor de sostenibilidad puede provocar nuevos ajustes a partir del 2019. A su juicio, "existe un interés por evitar el debate en profundidad porque demostraría que el problema no es de gasto, porque tenemos unas pensiones bajas, sino de ingresos". 

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