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ENCUENTRO EN IESE

La producción de coches en España encabeza las caídas en la UE

Los fabricantes prevén un descenso del 3,9% de la actividad industrial en el 2017

Anfac y Faconauto reclaman al Gobierno que no se olvide de incentivar el diésel y la gasolina

Antoni Fuentes

Cadena de montaje de Seat en Martorell.

Cadena de montaje de Seat en Martorell. / JOAN CORTADELLAS

La industria del automóvil española ha encendido varios avisos de alerta. El más inmediato se debe a la evolución de la producción en las fábricas de vehículos situadas en España, que acabarán este año con un descenso de la actividad del 3,9%, según las previsiones de la Asociación de Fabricantes (Anfac)

El descenso previsto supone que España encabezará las caídas en los principales países competidores europeos en la industria de automoción. Alemania, el primer productor europeo, cerrará el ejercicio con un retroceso del 3,2%, seguida del Reino Unido (-2,7%) y Francia (-2.7%). En cambio, Italia producirá un 7,9% más de vehículos.

Objetivos incumplidos

"Este año no vamos a cumplir nuestro objetivo de producción. Creíamos que en el 2017 estaríamos en tres millones de vehículos producidos en España. La realidad es que no lo cumpliremos", ha reconocido el vicepresidente de Anfac, Mario Armero, en su intervención ante directivos del sector presentes en el encuentro anual de la escuela de negocios IESE de Barcelona. El ambicioso plan que se marcó Anfac se quedará finalmente alrededor de los 2,8 millones de vehículos ensamblados en España. En el periodo de enero a septiembre, la producción de vehículos en España cayó casi un 4% y se situó en 2,1 millones de unidades. 

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Nuevos modelos

Armero ha añadido que "no es una buena noticia pero tampoco hay que rasgarse en exceso las vestiduras". "Lo vemos como un año de impasse -ha indicado el vicepresidente de Anfac- para trasladar el compromiso al año que viene. Tiene que servir como llamada de atención para ver cuál es la agenda de trabajo que tenemos que enfocar. Qué debemos hacer para remontar la producción". El directivo ha recordado que las factorías españolas sumarán 10 modelos en los próximos años a los 43 que ya se encuentran en producción en las líneas de montaje.

El parón provocado por el cambio de modelos durante este año en algunas factorías también ha influido en los datos globales, aunque no se trata de una tendencia generalizada. Por ejemplo, la producción en la planta de Seat en Martorell cerrará el año con un aumento de 6.600 unidades, con lo que llegará a 456.070 vehículos. 

Transición

Otro de los riesgos para la industria identificados por Anfac consiste en la transición hacia una nueva movilidad con el fin de reducir las emisiones de gases. Armero ha planteado la necesidad de que se produzca una "transición rentable, y socialmente ordenada en fabricación y concesionarios y que permita a España tener ambición" en el sector. Aunque ha elogiado el nuevo plan Movalt de ayuda al coche eléctrico, ha advertido de que hay que acompasar esa transición y evitar precipitaciones porque los motores de gasolina y diésel eficientes siguen siendo necesarios para reducir las emisiones ya que en el 2030 supondrán todavía el 50% de las ventas.

En un sentido similar se ha pronunciado el presidente de la patronal de concesionarios faconauto, Gerardo Pérez, que ha reclamado a las administraciones más atención "a lo que da de comer hoy en día" a la red comercial, que son los vehículos de gasolina y gasóleo.  "La demonización de diésel y gasolina es perjudicial para la fabricación y distribución de vehículos. Hay muchos clientes interesados en la nueva tecnología pero otros no por varios motivos", ha destacado el directivo en su intervención en el encuentro de IESE.

Aunque el sector no tira la toalla en su petición de nuevas ayudas similares a las del plan PIVE que acabó en el 2016 para incentivar las compras de particulares, propone un plan B al Gobierno mediante una reforma de la fiscalidad que tenga en cuenta nuevos criterios como las emisiones de óxido de nitrógeno que provoca el diésel y el poder adquisitivo de los compradores, además del CO2 que ha marcado los impuestos sobre los vehículos en las últimas décadas. En esa nueva hoja de ruta también tiene que haber mejoras de flexibilidad laboral y de logística, según Armero.

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