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SALÓN DE FRÁNCFORT

La crisis del diésel dispara la oferta de coches eléctricos

La industria alemana se vuelca en la electromovilidad pero reivindica el papel del gasóleo

Las marcas tendrán versiones de baterías de todos sus modelos a partir del 2020

Antoni Fuentes

El presidente de Mercedes, Dieter Zetsche, presenta el Project One.

El presidente de Mercedes, Dieter Zetsche, presenta el Project One. / KAI PFAFFENBACH (REUTERS)

El Salón del Automóvil de Fráncfort inaugurado este martes se ha convertido en el más silencioso de la historia. En las presentaciones de las novedades del sector en una de las citas más importantes del calendario, los fabricantes han inundado los escenarios de coches eléctricos para el presente y, especialmente, para los próximos años. La creciente presión sobre el diésel está forzando a las marcas automovilísticas a acelerar la llegada del mercado de los coches eléctricos de masas, que empezarán a complementar la gama actual a partir del 2020.

La industria alemana, la anfitriona del Salón de Fráncfort, ha mostrado su apuesta decidida por intentar disputar el liderazgo de la nueva movilidad sin emisiones de gases a otros fabricantes convencionales franceses, japoneses y norteamericanos y, especialmente, a Tesla. La marca dirigida por Elon Musk ha estado muy presente en los debates en el salón, aunque no disponga de estand en la muestra alemana. El lanzamiento en el 2018 de su nuevo coche más asequible Tesla Model 3 está actuando como uno de los argumentos para que la industria convencional se ponga las pilas.

Los fabricantes alemanes se han convertido en un claro ejemplo de la reconversión que afronta el sector en un momento en el que las ventas de coches con motor diésel han acentuado su caída después del 'dieselgate'  de Volkswagen y los problemas o sospechas sobre otras marcas por emitir más gases de lo autorizado. El presidente del grupo Daimler, Dieter Zetsche, ha intercalado una cuña a favor de la industria alemana en medio de las novedades de modelos y prototipos eléctricos e híbridos. "Es importante mantener la confianza en la capacidad de innovación de la industria de automoción alemana. Somos parte de la solución", ha indicado el directivo, que también preside la patronal europea de fabricantes (Acea). 

El diésel sigue vivo

La solución para reducir las emisiones de óxido de nitrógeno, que causa problemas respiratorios, y de dióxido de carbono, que provoca el efecto invernadero, pasa a corto plazo, según Zetsche, por una combinación en el mercado de los nuevos coches eléctricos, los híbridos y también por seguir utilizando motores diésel y de gasolina. 

Junto a esas tecnologías, el gas seguirá creciendo con la apuesta de marcas como Seat, que de momento centra su apuesta verde en esos modelos a la espera de que pueda contar con un primer vehículo eléctrico a partir del 2020 que "no será producido en Martorell", ha asegurado el presidente de la marca, Luca de Meo. "La península necesita producir coches eléctricos y luchamos para conseguirlo", ha destacado.

Es un mensaje similar al que lanzó el presidente de VolkswagenMatthias Müller, cuando anunció una inversión de 20.000 millones en desarrollar y producir la nueva gama eléctrica del grupo, que puede llegar a 50.000 teniendo en cuenta todo el negocio que generará en los proveedores.

Los fabricantes alemanes y el resto de los occidentales tendrán que competir con sus colegas chinos, que llevan la delantera en el desarrollo de coches eléctricos gracias al impulso del Gobierno chino para reducir la polución en las grandes ciudades. El consejero delegado de Chery, Anning Chen, ha anunciado en Fráncfort la entrada en el mercado europeo con el SUV Exeed TX, al que seguirán otros modelos híbridos y eléctricos.

Sin embargo, la apuesta eléctrica tiene riesgos, según ha admitido el presidente de Daimler, que ha advertido del recorte en el margen de rentabilidad debido a esa reconversión. En el caso de los nuevos modelos eléctricos de Mercedes, la rentabilidad esperada a corto plazo será la mitad que la de los vehículos convencionales. Para paliar esa desventaja, Daimler planea ahorrar 4.000 millones hasta el 2025 con lo que ayudar a financiar las inversiones para desarrollar los nuevos modelos propulsados por baterías.

   

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