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MUDANZA FORZOSA

Lluís Martínez y Marina Redolad: "Casa con patio y jardín, impensable en Barcelona"

Un matrimonio y su hija optan por Osona como alternativa a la gran ciudad

ALBERT SEGURA / SABADELL

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Lluís Martinez y Marina Redolad, con el hijo de ambos. / Jordi Ribot Punti ICONNA

De urbanitas de pura cepa a vecina de un pueblo que no llega a los 700 habitantes. Marina Redolad Lluís Martínez han optado por huir de la gran ciudad de Barcelona, empujados por los elevados precios del alquiler y la imposibilidad de asentarse en un piso en condiciones. Después de pasar por Montcada i Reixac (Vallès Occidental), de donde él es originario, han decidido dar un salto mayor y trasladarse a una casa en L’Esquirol, en Osona. Todo ello conservando sus trabajos en la capital y en Martorell.

"A las 6.00 horas salgo cada día de casa para llegar a las 8.30 horas al trabajo en Barcelona, pero eso me dan una hora de trayecto para mí, y cuando vuelvo a casa es todo un subidón". Marina lee estos días 'Tokio Blues', de Haruki Murakami, un libro que está devorando gracias al tiempo que considera que gana al vivir tan lejos. Cada día baja desde L’Esquirol en coche a Vic, donde toma la aventurada línea R-3 de Rodalies, algo que le da tiempo para ella antes de llegar a casa.

Ella y su marido, Lluís, se fueron a vivir juntos al poco de salir, en un piso del barrio barcelonés de Sant Andreu que había sido de la abuela de ella. Cuando decidieron establecerse, el precio del mercado en la capital los expulsó, lo que los llevó a la Montcada natal de Lluís. Se instalaron en un piso en una zona de nueva creación, donde pagaban 800 euros. “Es un barrio dormitorio, no hay vida y la mayoría de los locales están cerrados", lamenta él.

Esta situación no les agradaba, y a ello se le sumaba el hecho que a pesar de encontrarse en una ciudad, los servicios les quedaban lejos. "Si quieres comprar acabas cogiendo el coche, aquí hay solo una panadería", añade Lluís, que asegura que las prestaciones que tenían al alcance no se asemejaban a las de una gran ciudad.

VALOR AÑADIDO

Cansados de la situación y de vivir el periplo diario de los atascos para llegar al trabajo, han decidido hacer un paso un pelín más allá, y cruzar a Osona, donde encontraron una casa con patio y en un entorno natural, lo que supone un valor añadido para su hija pequeña. "Esta semana fuimos a tirar la basura, y al cruzar la calle vimos que las gallinas de la casa de enfrente habían tenido pollitos, era la primera vez para la pequeña y fue un gran momento", relata Redolad, que añade que eso "en Barcelona es impensable".

Al largo trayecto en tren de Marina se le suma el periplo en coche hasta el trabajo que tiene Lluís hasta Martorell. A partir del curso que viene, desde L’Esquirol pasará por Manlleu, donde dejará a su hija en la guardería, para tomat la C-17 y la AP-7 en dirección al trabajo. Pese a todo ello, aseguran que su calidad de vida ha aumentado, por lo que no regresarían por ahora a Barcelona aunque los alquileres bajaran.

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