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PRESUPUESTOS

Bruselas enfría la euforia del Gobierno y eleva el ajuste necesario a 8.000 millones

La Comisión Europea augura que la economía española crecerá un 2,3% en el 2017 y que el déficit público se disparará al 3,8%

Guindos replica que las autoridades europeas no tienen en cuenta la fortaleza de la economía española al cierre del 2016

SILVIA MARTÍNEZ / BRUSELAS

El ministro espanol de Economia, Luis de Guindos, conversa con el comisario europeo de Asuntos Economicos, Pierre Moscovici.

El ministro español de Economía, Luis de Guindos, conversa con el comisario europeo de Asuntos Economicos, Pierre Moscovici. / EFE / OLIVIER HOSLET

Al recién renovado ministro de economía, industria y competitividad poco le ha durado la euforia. Luis de Guindos se reestrenaba en el Eurogrupo, el Ecofin y la Eurocámara esta semana presumiendo de números y evolución económica pero de nuevo la Comisión Europea le ha puesto los pies en la tierra con unas previsiones económicas que auguran un panorama mucho más oscuro del que presenta España. La economía cerrará el año con un crecimiento del 3,2% y un objetivo de déficit del 4,6%, tal y como augura Moncloa, pero en el 2017 llegará de nuevo el desbarajuste: el crecimiento caerá al 2,3% y el agujero presupuestario se disparará hasta el 3,8% muy lejos del 3,1% prometido a la UE.

Las últimas previsiones, publicadas durante la pasada primavera, auguraban que España crecería un 2,6% este año y un 2,5% en el 2017. La Comisión Europea, en el marco de la recomendación de cancelación de la multa de hasta el 0,2% del PIB por no adoptar medidas efectivas para corregir el déficit público, actualizó a finales de julio sus cifras. Elevó la cifra de este año hasta el 2,9% y rebajó al 2,3% la del próximo año. El nuevo cuadro macroeconómico mantiene la misma línea.

España crecerá más de lo inicialmente previsto este año (3,2%) pero el revés llegará en el 2017, un ejercicio que en Bruselas miran con preocupación y cautela. Según los cálculos de los técnicos comunitarios el crecimiento será mucho menos robusto del que espera el gobierno (2,3%) lo que disparará el déficit público hasta el 3,8%, siete décimas por encima del 3,1% recogido en la nueva senda fiscal aprobada por el Ecofin en el mes de agosto. Un desfase que equivale a casi 8.000 millones de euros y que sitúa a España como el único país de la Eurozona que seguirá vulnerando el próximo año el techo fijado por las reglas comunitarias.

La reacción del Gobierno español ha sido rápida. El ministro de Economía, Luis de Guindos, ha destacado la fortaleza de la economía española en este último trimestre del año, y ha vaticinado que esta circunstancia permitirá entrar en el 2017 "con fuerza" y con una desaceleración menos intensa que la planteada por la Comisión Europea. 

Las perspectivas de la Comisión para España tampoco son nada halagüeñas para el 2018 cuando auguran un crecimiento del 2,1% y un déficit público del 3,2%, todavía por encima de la barrera del 3% que fija como máximo el Pacto de Estabilidad y Crecimiento y lejos del 2,2% proyectado para entonces. Ese año, no obstante, Bruselas augura que también Francia, con un desfase del 3,1%, estará por encima del tope aunque España seguirá siendo el país con el agujero presupuestario más elevado.

En cuanto al paro, también seguirá siendo mucho más elevado que en otros países de la UE –solo Grecia tiene peores cifras- aunque continuará la reducción: 19,7% en el 2016, 18% en 2017 y 16,5% a finales del 2018. Los pronósticos de inflación mientras tanto, auguran una recuperación –del -0,4% de este año al 1,6% en el 2017 y 1,5% en el 2018- mientras que la deuda pública seguirá subiendo gradualmente hasta el 99,5% este año, el 99,9% en el 2017 y el 100% en el 2018. 

El principal motivo de este frenazo brusco durante los próximos dos ejercicios se debe a varios factores: la ralentización del consumo privado derivado de una menor creación de empleo y la desaparición gradual de los vientos de cola que han permitido aumentar la renta disponible en los últimos años, como la caída de los precios del petróleo y la mejora de las condiciones financieras. El efecto arrastre de este año, según los técnicos, no servirá tampoco para contener el déficit ni el aumento de los ingresos tributarios..

El ministro Luis de Guindos prometió por carta este martes a la Comisión Europea enviar un nuevo presupuesto para el 2017, tal y como se le requirió el pasado 25 de octubre, con un objetivo de déficit del 3,1% y un ajuste estructural del 0,5% del PIB lo que significa unos 5.500 millones de euros. A tenor de los nuevos pronósticos, esos números se quedan cortos y el esfuerzo tendrá que ser superior. Bruselas ya le ha dicho al gobierno que no puede fiarlo todo a la mejoría del crecimiento y tras cuatro prórrogas para controlar el déficit público las nuevas proyecciones suponen un nuevo jarro de agua fría. “Hay compromisos claros y espero que se respeten”, ha advertido el comisario Pierre Moscovici durante la presentación.

Crecimiento moderado en la UE

El nuevo cuadro de previsiones de la Comisión Europea también apunta que el crecimiento económico en Europa seguirá siendo moderado. La zona euro crecerá este año un 1,7% y algo menos, un 1,5% en el 2017, algo menos también que en las previsiones de primavera cuando se proyectó un 1,6% y un 1,8% respectivamente. En el conjunto de la UE, mientras tanto, el crecimiento alcanzará este año el 1,8%, caerá dos décimas el próximo y repuntará de nuevo en el 2018 al 1,9%.

"Las economías de la UE han demostrado su resistencia. Prevemos que las economías de todos los Estados miembros crecerán el próximo año. A la luz de la creciente incertidumbre mundial, es aún más importante mantener unas políticas macroeconómicas y presupuestarias sólidas y prudentes" y al mismo tiempo "es vital abordar las desigualdades en nuestras sociedades, de modo que nadie se sienta abandonado", ha indicado el vicepresidente Valdis Domvrovskis.

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