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IDEAS DE NEGOCIO

El egoísmo colaborativo

Iamtogether empieza como plataforma para que los consumidores mejoren el poder de negociación con las grandes compañías de servicios básicos y ya se plantea una ronda de financiación de 300.000 euros

AGUSTÍ
SALA

El egoísmo no es malo en sí. Y menos si es colaborativo. Con esta premisa nació Iamto gether

(www.iamtogeher.com), según explica Darius Funallet, que puso en marcha esta idea conjuntamente con su esposa Juliana de Oliveira. La esencia del proyecto es buscar ahorros individuales en servicios básicos como la luz, el gas o el agua gracias a la fuerza de la unidad de los consumidores.

¿Una cooperativa de consumo? Pudiera ser, pero 2.0, en todo caso. Y que se ha ganado el apoyo público y manifiesto de famosos como el actor y director Paco León (el Luisma de la serie Aída y director de Carmina o revienta, en el 2012; y Carmina y Amén, este año, protagonizadas ambas por su madre, Carmina Barrios). Las celebrities con miles de seguidores en Twitter o Facebook contribuyen a difundir el proyecto y es un instrumento al que Funallet y De Oliveira han recurrido.

Se trata de difundir sus ideas y la filosofía que se esconde tras el proyecto. «Nos enseñan a ser altruistas, pero lo natural sería aprender a luchar para conseguir primero nuestro propio beneficio antes que el común», asegura este emprendedor nacido en una familia que fue una de las principales accionistas de ECA Global España, dedicada a la inspección y certificación industrial. «El egoísmo colaborativo es el concepto que buscamos transmitir», explica este emprendedor.

Tras vender la familia el 42,9% del grupo en el 2005 a Bureau Veritas, Funallet, ingeniero industrial, dispuso de la tranquilidad y comodidad económica suficientes para vivir unos meses en Brasil y Argentina, donde descubrió  la «inteligencia colaborativa». Del beneficio individual se podía obtener la ganancia colectiva gracias a la fuerza del grupo. Y se puso manos a la obra.

En febrero del 2012 constituyó junto con su esposa 3Dumas, una sociedad cuyo primer proyecto es

Iamtogether. Lo más trabajoso ha sido negociar con empresas para que entendieran la idea. Y es que, a su entender, ganan las dos partes: el consumidor, que se beneficia de un precio más bajo; y la empresa, que se garantiza la venta de un buen paquete de productos o servicios.

Tras una frustrante experiencia para dar de alta dos líneas telefónicas, Funallet concluyó que las ofertas de las compañías siempre eran unilaterales: «Las condiciones siempre las marca la empresa, dejando al consumidor sin la posibilidad de negociar ningún punto».

Iamtogether se compromete a negociar con grandes empresas de servicios básicos para realizar compras colectivas con el objetivo de obtener el máximo descuento posible. Para ello se marcará retos muy concretos el día 1 de cada mes. El primero es conseguir un descuento en la compra de gasolina mediante la adquisición de cinco millones de euros de carburante en 21 días, que se repetirá cada mes.

Para participar los usuarios se pueden dar de alta en la web de la iniciativa donde podrán adquirir tarjetas de prepago con diferentes importes. El cobro al usuario no se hace efectivo hasta finalizar la acción que, en este caso, dura hasta el 27 de julio y solo si se alcanza el objetivo que se han marcado. El mínimo mensual son 50 euros y el máximo, 1.300.

Si se logra, el usuario recibirá la tarjeta monedero Visa en su casa con el importe reservado y podrá utilizarla en toda la red de gasolineras adheridas, que en este caso es la de la portuguesa Galp, formada por más de 200 en toda España. Y pagará la gasolina con el descuento correspondiente por litro. Podrá recargarse mientras haya combustible a precio ventajoso que consumir. El coste de esta operación es de 0,99 euros. La tarjeta cuesta 3,99 euros, pero uno se los puede ahorrar si incorpora amigos o familiares al proyecto.

A más participantes, mayor recorte del precio. El ahorro es de 8,3 céntimos por litro si son un millón de litros; 9,6 céntimos sin son dos millones; 10 céntimos sin son cuatro millones y 13 céntimos si son finalmente cinco millones. En todo caso, debe ser un descuento que no se pueda obtener de ninguna otra manera, explica.

Funallet, que defiende con pasión la iniciativa, ha claudicado ante los asesores que le recomendaron abrir una ronda de financiación de unos 300.000 euros. En todo caso no piensa ceder la mayoría del capital, como mucho el 10%. Si ha accedido a pedir más capital es para acelerar la promoción del proyecto, dice.

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