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Primer año de una ley polémica

Mayoritario reproche a Rosell por los 'minijobs'

M. J.
MADRID

Los sindicatos reaccionaron de nuevo ayer con indignación ante la propuesta de contratos basura -los llamados minijobs- realizada por Juan Rosell, presidente de la CEOE, pero saben que no está sobre la mesa de las conversaciones que mantienen el Gobierno y agentes sociales para el plan de choque de empleo para jóvenes.

Joan Carles Gallego, secretario general de CCOO de Catalunya, pidió que la patronal un «compromiso de creación de empleos de calidad, en vez de culpar a los que son despedidos por culpa de políticas económicas que la CEOE promueve y aplaude». Además, le instó a que acabe con «los focos marginales» de empresarios corruptos que «propugnan el clientelismo».

Su reiterado ataque a los funcionarios y sus dudas sobre los datos de paro de la EPA (casi seis millones) merecieron un reproche generalizado, y no fueron pocos los que le señalaron el daño que podría causar a España en las instituciones europeas.

Hasta el Instituto Nacional de Estadística (INE), organismo dependiente del Ministerio de Economía encargado de la encuesta trimestral sobre la población activa, tuvo que salir al paso y defender la limpieza de su metodología, que es «común» en toda la Unión Europea (UE), sigue las directrices de la OIT y «ha sido refrendada» por la misma CEOE.

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