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Marion Harper, música de algodón

La joven cantante presenta el día 14 'Cotton candy' en el festival Pedrera ArtLab

Imma Muñoz

Marion Harper interpreta el tema Fairbanks, del disco Cotton Candy / RICARD FADRIQUE

Acaba de cumplir 20 años. Casi una niña, pero nadie lo diría viéndola en un escenario. Ni cerrando los ojos y escuchándola cantar cualquiera de los once temas de 'Cotton candy', su primer disco enterito tras la excelente acogida de Seasons, el epé que le cambió la vida. "Pasé de actuar en el auditorio de la escuela donde estudiaba música a dar conciertos de verdad. No me lo podía creer", explica Marion Harper, mitad uruguaya mitad inglesa, aunque trasplantada con éxito, hace 14 años, a tierras gerundenses. 

Y en esa afirmación, y en la ilusión y la dulzura con la que la pronuncia, sí que se vislumbra a la niña: la que aún no sabe muy bien qué responder a la prensa, la que parece desconcertada ante el interés que despierta, la que es capaz de jugar frente a la cámara, y divertirse, y mostrar esa frescura personal que en el disco ya se ve que no está reñida con la madurez musical. Niña ante la grabadora, mujer ante el micrófono. 

ALTAMENTE BAILABLE

Marion Harper es la gran apuesta de la discográfica de Blanes Luup Records, algo así como una familia de locos por la música que nació en abril del 2014 con una filosofía: ir más allá de esta. "No somos solo un sello discográfico, sino que abrimos las puertas a los artistas de otras disciplinas para enriquecer los proyectos", define Meri Fernández, una de las cuatro almas de la compañía, que ejerce, además, de mánager de Harper.

Esa vocación multidisciplinar es la que ha llevado a la Fundació Catalunya-La Pedrera a invitar a Luup Records a participar en el festival Pedrera ArtLab, un ciclo pensado para poner la música en relación con otras disciplinas artísticas y promocionar, de paso, a nombres emergentes en los distintos ámbitos. La actuación tendrá lugar el jueves 14 de abril, en el auditorio de La Pedrera (20.00 horas).

Marion Harper estará en el auditorio de La Pedrera este jueves, acompañada de la ilustradora Alicia Vogel, la fotógrafa Mariona Álvarez y el videógrafo Guillem Costas. Los tres han colaborado ya en otras ocasiones con la cantante, de modo que la sintonía entre ellos es alta. "Daremos un concierto con arte, algo único, algo que solo se podrá ver una vez", dice Harper. Sus canciones, pop plagado de texturas electrónicas –melancólico en ocasiones; en otras, altamente bailable; siempre intenso–, seguro que darán mucho juego.

Hija de un capitán de barco inglés y una antigua bailarina uruguaya, Marion lleva su pasión por la música casi en la santre

Hija de un capitán de barco inglés y una antigua bailarina uruguaya, Marion Harper lleva la pasión por la música casi en la sangre. "Mi padre siempre ha tocado la guitarra, y a mí me ha gustado cantar desde muy niña. A los 9 años aprendí teoría musical y empecé con el saxo. Luego lo cambié por la guitarra y las clases de canto", explica.

Uno de sus profesores le enseñó a Aleix Iglesias, otra de las almas de Luup, las canciones (voz y guitarra en una grabación de móvil) de una alumna prometedora, y él lo tuvo claro: las produciría y grabarían un epé en su estudio, Camaleó. Sería la primera apuesta de Luup. Ahí nació 'Seasons', y ahí se puso la primera piedra de la carrera musical de Marion Harper. 

Una carrera que compagina con los estudios de primero de Psicología ("el año que viene, fuera: no me interesa. Me voy a decantar por el diseño, seguramente", dice) no porque no tenga claro que quiere dedicar su vida a la música, sino porque sabe lo difícil que es poderse ganar la vida con ella. A pesar de lo rodado que ha ido todo. A pesar de que le ofrecen "muchos más conciertos de los que podía esperar". A pesar de que se adivina madera de estrella. Porque el panorama musical, en este país, tiene cada vez menos que ver con el algodón de azúcar. 

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