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un vecino DE SANT MARTÍ llamado... Pitu Abril, periodista

«Poblenou armoniza modernidad y la belleza decadente»

CARME ESCALES
BARCELONA

Pitu Abril no para goles, ni controla las entradas y salidas de la gente, pero su lugar de trabajo es La porteria. Desde una silla ubicada en el Poblenou, tres noches a la semana cambia de día hablando de fútbol en el programa que dirige y presenta en Barcelona Televisió (BTV).

Detrás de él, la silueta del centrocampista blaugrana Xavi le acompaña desde hace ya cuatro de las siete temporadas que lleva en antena el programa La porteria. ¿Por qué Xavi? «Hace 15 años que no me canso de decir que es el mejor mediocampista de Europa, y al final me han dado la razón», justifica el periodista. «Xavi es, de todos los jugadores del Barça, con el que tengo una relación de amistad», añade Abril.

Entre bambalinas, en el set en el que lunes, martes y miércoles el periodista recibe a sus tertulianos (Antoni Pinilla, Carles Rexach, Josep Maria Minguella, Enric Masip, Carles Canut, Dani Solsona, Carlos Pérez de Rozas y más), el presentador desvela algunos pequeños detalles. «La silla del presentador siempre está un poquitín más elevada que la del resto, porque es el que modera, por tanto, aunque sea poca la diferencia, su posición debe controlar la del resto», explica. «Y las sillas de los tertulianos tienen que ser un pelín incómodas, lo suficiente para que no se adormezcan», desvela Abril, cuyo repaso futbolístico empieza a la medianoche.

Dos programas paralelos

Otra de las cosas que los seguidores del programa de BTV que lidera Pitu Abril tal vez no sepan es que, al acabar el debate que ellos ven, da comienzo lo que podría ser otro programa. «Nos quedamos media o una hora entera en la puerta de la tele continuando el debate. Salimos con un chute de adrenalina tan grande que seguimos hablando del tema, una vez fuera. Ese es el otro programa que no se ve por la tele», dice. Solo algunas mañanas, si tiene reuniones, Abril aparece por el 22@. O algún domingo, para ver jugar al Júpiter, el equipo de fútbol del Poblenou. «Voy a verlos mucho menos de lo que quisiera», reconoce. «Me contaron que en la inauguración del campo del Mestalla, en Valencia, el Júpiter fue el equipo invitado», explica Abril. «En el programa tuvimos una sección en la que los telespectadores podían probar a chutar cinco penaltis en el campo del Júpiter, con el portero del equipo del Poblenou. Solo una chica marcó los cinco», cuenta el presentador que, además de hablar de fútbol, también lo practica. Todos los viernes, el periodista se reencuentra con sus amigos de la infancia, en su pueblo natal, Vilassar de Dalt (donde vivió hasta los 25 años-, para jugar un partido de fútbol siete. «Jugamos los amigos de siempre, de Premià y de Vilassar y luego nos vamos a cenar», declara.

«Yo soy incapaz de salir a correr solo para hacer ejercicio, y no he ido nunca al gimnasio. Pero me gusta quedar con los amigos para el partido de los viernes», puntualiza. «El deporte en general, pero sobre todo el fútbol, democratizan mucho. Con un pantalón corto y una camiseta un abogado, un periodista, un payés, un constructor, un paleta, cada uno con su oficio, somos iguales en el campo», reflexiona el exjugador. «Había jugado con el infantil y el juvenil del Vilassar. Era carrillero, como Dani Alves, y por ello me llevé más de una bronca del entrenador», rememora.

Prensa, pausa y mar

Cuando en el 2005 Abril llegó al Poblenou, al mismo tiempo que BTV trasladó su sede de la Via Laietana al 22@ -en la plaza de Tísner, en la que son los únicos vecinos-, el Poblenou le pareció «un barrio decadente, sucio y abandonado», recuerda. «Pero ha hecho una transformación fantástica. Ahora el barrio armoniza modernidad y la belleza decadente, decadente en el buen sentido de la palabra. Y eso se refleja en su paisaje humano, como es Barcelona en realidad, una mezcla de culturas, con bares y comercios que llevan els nous catalans, como diría Paco Candel», dice.

Abril disfruta saliendo a distraerse al centro comercial Les Glòries, («que no solo a las mujeres les gusta ir de tiendas», aclara) o en las pequeñas tiendas del barrio «como una frutería de la Rambla, donde tienen fruta buenísima, que me recuerda a la que comía de pequeño». «Es la ventaja de ser de pueblo, conoces bien la fruta. Al menos, a los del Maresme no nos cuelan cualquier fresa o melocotón», aclara, de camino al mar. «El mar es una puerta a la libertad. A media tarde, en lugar de quedarme frente a la pantalla, bajo a pasear», uno de los privilegios de la vida en el Poblenou.

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