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EIXAMPLE

Surtidores sostenibles

La reforma de la fuente del cruce del paseo de Gràcia con Gran Via potencia el ahorro energético y aporta nuevos efectos lumínicos

La rehabilitación se inaugurará mañana

BEATRIZ PÉREZ
BARCELONA

El cruce del paseo de Gràcia y la Gran Via cobija, desde 1952, una de las fuentes más emblemáticas de Barcelona. La construcción se enmarcó en la transformación urbanística que sufrió la zona en torno a la celebración del Congreso Eucarístico Internacional. El proyecto, impulsado por el arquitecto municipal Josep Soteras, pretendía reordenar el tráfico del cruce. La fuente ornamental, que no había cambiado de imagen desde hace 60 años, se ha sometido ahora un lifting que ha durado dos meses. La reforma aporta nuevos efectos de intensidad lumínica y colores, y optimiza el consumo energético. La rehabilitada fuente se inaugurará mañana.

Tuberías nuevas

El director de Servicios del Ciclo del Agua del Ayuntamiento de Barcelona, Román Llagostera, asegura que desde que fue construida hace ya 60 años, esta fuente circular de 13'5 metros de diámetro apenas ha cambiado su imagen. «Sí que se hicieron reformas de mantenimiento, pero ninguna en su interior», afirma Llagostera. Ahora, las obras se han centrado en tres ejes: el hidráulico, el ahorro energético y el ornamental. Así, se han cambiado las tuberías interiores, «que estaban muy viejas», y también su corona exterior (que rodeaba su diámetro), de manera que, en futuras reparaciones, ésta se podrá desmontar. Sin embargo, es en la vertiente energética donde se han hecho las reformas más destacadas.

Con el fin de conseguir un mayor «ahorro energético», las tradicionales lámparas incandescentes de la fuente se han cambiado por luces LED (emisores de luz), que permitirán reducir el consumo y que, además, tendrán «toda la gama de colores del arco iris, no únicamente el blanco, como ocurría en las antiguas lámparas», dice Llagostera. «Calculamos que ahorraremos unos 70.000 kilowatios al año», revela este ingeniero agrónomo, una cifra cuyo valor económico equivaldría al mantenimiento de la fuente durante todo un año.

La fuente del paseo de Gràcia, pasará de tener 16 chorros de agua a 32 y se elevarán hasta 10 metros de altura, antes era de 4 («lo cual mejorará el efecto ornamental»), no consumirá por ello más cantidad de agua, ya que es una fuente «recirculada, que siempre utiliza la misma cantidad de agua, pues va por un circuito cerrado», asegura Llagostera.

Gracias a estas obras, la fuente ganará en sostenibilidad. Según este experto, «aprovechando las nuevas tecnologías, se puede ganar mucho en ahorro energético». Pero, sin duda, la ubicación de la fuente emblemática también ha tenido que ver a la hora de emprender la reforma, al estar en un punto de Barcelona muy transitado, un cruce «estratégico», en palabras de Llagostera.

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