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Todo por la pasta

LUIS BENAVIDES

Clases particulares de masa casera

TALLER DE PASTA / BRUC, 85
Abierto hace un año, Taller de Pasta es un conocido establecimiento en el que se pueden comprar macarrones, raviolis, canelones y otras muchas variedades de pasta fresca elaboradas a diario. Pero si este negocio ha conseguido ser popular en poco tiempo es gracias a la organización de unos divertidos cursos de dos horas de duración en los que los asistentes - 15 personas como máximo por grupo- «aprenden a elaborar la masa con sus propias manos», según explica Graciela Nowenstein, copropietaria del negocio.

Y tal ha sido el éxito de estos talleres originalmente mensuales que ahora se imparten cada semana e, incluso, «hay lista de espera», cuenta orgullosa la joven de origen argentino pero criada «en Sevilla desde que tenía 4 años». Junto a su socia, la francesa Sophie Rabattu, han creado el espacio para reivindicar la comida mediterránea y, más concretamente, «ofrecer una pasta de calidad».«He vivido en Italia, donde además de preparar mi tesis hice mucha pasta», ironiza Nowenstein, una licenciada en Sociología que hasta hace poco se ganaba la vida realizando investigaciones en Holanda e Inglaterra. Como «socióloga de cualitativo», dice, disfruta observando y analizando el comportamiento de una clientela con perfil heterogéneo: «Mucha gente es del barrio, y fiel, pero el fin de semana hay gente que viene de fuera». Respecto a la edad, tiene «clientes jóvenes pero también abuelas». Y es que, ¿a quién no le gusta la pasta fresca?.

Calidad y comodidad
DELIZIE / BALMES, 149

«Nuestra pasta fresca, las ensaladas, los quesos italianos y las pizzas son nuestros productos estrella. Todos ellos tienen una calidad gourmet», afirma Marco Pizzuto, propietario de cinco tiendas Delizie repartidas entre los distritos de Gràcia, Les Corts y Eixample. Pizzuto, «más preocupado por la actual crisis que por la competencia», basa su negocio en dos pilares: calidad y comodidad: «Nosotros ofrecemos la posibilidad de comer como en el mejor restaurante italiano, con productos artesanales, pero en casa y a un precio mucho más asequible», concluye.

Duro pero gratificante
PILI LAPASTA / GIRONA, 85

«El nombre Pili LaPasta surgió por un error de imprenta, pero nos hizo gracia porque recuerda nombres italianos como Jack LaMotta», confiesa con una sonrisa Josep Gil, copropietario del negocio junto a su pareja, Pilar Palo. Hartos de trabajar por cuenta ajena, abrieron en el 2009. «Ya éramos unos enamorados de la pasta desde hacía mucho tiempo», explica Gil, quien describe la pasta fresca que elaboran de forma artesanal cada mañana como «muy casera». Es un trabajo «muy duro» --entran a la cocina a las 7 de la mañana-- pero «gratificante cuando te felicitan», explica.

Menús para llevar
COLMADITO ITALIANO / P. CLARIS

En El Colmadito Italiano (Pau Claris, 110) , entre esta calle y la de Diputació, se pueden encontrar «los mismos productos que en un supermercado convencional italiano», explica Danilo Lauria, un argentino con abuelos italianos. «La gente de Barcelona valora cada vez más los artículos que traigo de Italia porque hoy en día es más fácil viajar y tener acceso a otros productos», afirma Lauria, quien abrió el negocio hace 7 años. Su clientela es variopinta por su céntrica ubicación, si bien destacan «las oficinas», para las cuales prepara «menús de pasta fresca para llevar».

Más de 70 variedades
LA CASTAFIORE / ARIBAU, 58

Con un nombre inspirado en el personaje del cómic Tintín, La Castafiore es un referente dentro del comercio de proximidad del barrio con más de 30 años de actividad. «No somos gourmet ni delicatessen», insiste su propietario, Félix Martínez, quien sostiene que sus productos son de calidad pero para todos los bolsillos. Su enorme obrador de pasta fresca despacha hasta «200 kilos diarios», repartidos entre las «más de 70 variedades». El secreto de su éxito está en la fidelización que consiguen sus productos frescos y «una gestión desde la tienda, no desde el despacho».

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