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LA REVELACIÓN ATLÉTICA

Sondre Moen, el blanco que corre como un africano

El noruego, que lleva una vida espartana en Kenia, sorprendió al ser el primer europeo en bajar de las 2.06 horas en maratón

Joan Carles Armengol

Sondre Moen, entrando vencedor en Fukuoka.

Sondre Moen, entrando vencedor en Fukuoka. / GETTY IMAGES

"Mi vida es correr, descansar, comer y dormir. No podría ser duro conmigo mismo si busco una vida diaria confortable". Esa es la filosofía que mueve al noruego Sondre Moen, el primer atleta europeo, y blanco, capaz de bajar de la barrera de las dos horas y 6 minutos en el maratón. Lo logró el pasado domingo al ganar contra todo pronóstico el de Fukuoka (Japón) con un tiempo de 2.05.48, por delante de todo un campeón olímpico como el ugandés Stephen Kiprotich, que llegó casi un minuto y medio después.

La marca de este noruego todavía muy joven (26 años), bastante alto para ser fondista (casi 1,80) y que ha dibujado una progresión sorprendente en sus registros ha convulsionado el mundo del atletismo. En Europa, solo un turco de origen keniano, Kaan Kigen Obzilen, había sido capaz de rozar la barrera de los 2.06, en marzo del 2016 en Seúl (2.06.10). Pero el récord continental oficial lo compartían el portugués Antonio Pinto y el francés Benoit Zwierzchlewski, desde hace muchos años, con 2.06.36; es decir, 48 segundos más que el nuevo tope de este chico que por todo, por condiciones, entrenamientos y forma de vida, es el atleta blanco que más se acerca a correr como un africano; esos atletas del Este africano, Kenia y Etiopía sobre todo, que al amparo de la altitud y sus necesidades vitales, están dominando desde hace décadas las largas distancias.

Mimetizar su vida

Si de ahí, de los altiplanos de África, salen los mejores fondistas, qué mejor para ser como ellos que mimetizar su estilo de vida. Eso debieron pensar Sondre Moen y su entrenador, el italiano Renato Canova, hace ya un tiempo. "Todo lo que necesito, si quiero ser el mejor del mundo, son cuatro paredes, una camiseta, una cama y dos mantas, porque en Itén hace frío", asegura el atleta noruego de sus largas estancias en el valle del Rift, la meca de los mejores kenianos.

Moen no solo corre como un africano, sino que vive como ellos. Desde el 1 de enero, ha pasado 223 días en Kenia, llevando una vida más que espartana y dedicándose en cuerpo y alma a mejorar sus ya destacables condiciones de corredor. La marca de Fukuoka, lógicamente, despertó las sospechas de los más susceptibles, y los murmullos hablando de dopaje empezaron a aflorar. El siempre locuaz Renato Canova, a través del foro de la web estadounidense LetsRun.com, salió rápidamente al corte.

"De nuevo surgen dudas sobre algo que para mí es normal, cuando un atleta de gran talento tiene continuidad, motivación, entrenamiento duro y correcto, viviendo como un keniano en altitud la mayor parte del año", asegura el preparador italiano, que defiende a capa y espada la eficacia de su método: "Por supuesto, ahora hay algún idiota escéptico que apunta al dopaje como la principal razón de la mejora en el rendimiento de Moen. Pero quien le conozca (o, en su defecto, la firmeza y claridad de mi postura) sabe bien que él nunca ha utilizado ningún suplemento, ni siquiera legal, porque es algo que va en contra de nuestros principios y creo que es la mejor manera de hacer de la mente algo débil".

Increíble progresión

De todas maneras, sea cual sea la explicación, la progresión de este campeón de Europa sub-23 de 10.000 en el 2011 es digno del más profundo de los estudios. El pasado mes de abril corrió su mejor maratón en Hannóver, que acabó en 2.10.07. Desde entonces, pasaron 237 días hasta el pasado domingo, en que rebajó en más de cuatro minutos esa marca personal. Por el camino, corrió el pasado mes de octubre el medio maratón de Valencia en 59.47 minutos, logrando la tercera mejor marca europea de siempre, tras las del inglés de origen somalí Mo Farah (59.22) y el portugués Antonio Pinto (59.43).

"Los corredores blancos de enorme talento, si eligen ser atletas, centrándose durante el año solamente en correr, pueden ser como los mejores africanos, y algunas veces pueden ser incluso mejores", afirma de nuevo, convencido, Renato Canova. Moen, desde luego, demostró que esto es posible. El año pasado no pasó la primera ronda en 5.000 metros en los Juegos Olímpicos de Río. Este año ya es el blanco con mejor marca en maratón, gracias a la sorprendente resistencia que mostró en Fukuoka. Corrió la segunda mitad de la carrera mucho más rápida que la primera (los cronos fueron de 1.03.19 y 1.02.29), y sus parciales hacia el final fueron de fábula, a una media de 2 minutos y 55 segundos desde el kilómetro 30 hasta el 42,2. Ritmos, desde luego, dignos del mejor de los africanos. Como este Sondre Nordstad Moen, keniano de adopción.

Temas: Atletismo

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