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La batalla de Berizzo

El Sevilla confirma el cáncer de próstata del entrenador argentino, que recibe un alud de ánimos del mundo del fútbol

Álvaro Ramírez

Los jugadores del Sevilla corren a abrazarse a Berizzo tras el empate (3-3) con el Liverpool, el martes por la noche.

Los jugadores del Sevilla corren a abrazarse a Berizzo tras el empate (3-3) con el Liverpool, el martes por la noche. / AP / Miguel Morenatti

Guido Pizarro se levantó del césped como un loco. Su remate entre una multitud de piernas de jugadores del Liverpool y el Sevilla había entrado, el empate, la gesta se había consumado, la remontada y el 3-3 eran un hecho. El centrocampista argentino lo celebró como un poseso y empezó a correr con una estela de compañeros a rebufo. Pero su trayectoria tenía un objetivo, su dedo índice señalaba a un protagonista, Eduardo Berizzo.

Éver Banega estaba exultante. Su segunda parte fue magnífica, en ella se sustentó la gran segunda parte del Sevilla y la remontada tras el 0-3. Pero cuando habló en zona mixta, todavía con ese semblante de gesta, rechazó méritos, todos iban para un mismo nombre, una misma persona. "El míster se lo merece, la responsabilidad es suya, estamos a muerte con él".

El entrenador del Sevilla había comunicado el domingo a su plantilla, un día de después de vencer al Celta en el partido de Liga, que le habían diagnosticado cáncer de próstata. Él mismo lo sabía desde una semana antes aproximadamente. Unos análisis de sangre rutinarios sirvieron de alarma. Algo no cuadraba y se sometió a más pruebas, hasta detectar el tumor en la próstata.

Cascada de apoyos

El club y el mismo Berizzo quedaron en anunciarlo tras el importante partido ante el Liverpool, este miércoles, pero la información corrió como la pólvora el mismo martes por la noche y todo se precipitó. Este miércoles se ha hecho oficial y la cascada de apoyos ha sido incesante, todo el fútbol español ha querido mostrar su cariño y transmitir su fortaleza al técnico argentino, empezando por el eterno rival, el Betis, a través de su entrenador, Quique Setién, entre otros: "Desde el otro lado de la ciudad, mucha fuerza, Eduardo".

Y, evidentemente, desde el mismo Sevilla. La noticia ha caído como un jarro de agua fría en el club nervionense. Más aún en una semana tan señalada por el enfrentamiento de la Liga de Campeones ante el Liverpool. Pero la reacción ha sido clara. La primera plantilla ha escrito una carta conjunta de apoyo a su míster: "Vamos míster, te sobran huevos para superar todo esto. No estás solo en esta batalla (…)".

La entidad, desde la planta noble, también queda a disposición del técnico. El presidente, José Castro, ha sido rotundo en su mensaje. "El entrenador quiere total normalidad, está trabajando fuerte y de verdad que está animado. Reitero que desde el club estamos volcados absolutamente con él. No miramos otro escenario que no sea seguir contando con él", ha aclarado.

Y esa será la línea del club. La idea es dejar en sus manos el proceso y las decisiones trascendentales, teniendo en cuenta además que lo primero es su salud. De momento, Berizzo ha entrenado sin aparente problema este miércoles por la mañana. Incluso se le ha visto jovial en la ciudad deportiva. Y seguramente, conociendo su talante, así será hasta que llegue el trance más complicado.

Operación en diciembre

En principio, y aunque todo está a expensas de más pruebas médicas y de la evolución de Berizzo, la idea inicial del entrenador es someterse a la necesaria intervención quirúrgica relativamente pronto, en la segunda mitad de diciembre a lo sumo. Tras esa intervención habría que valorar el tratamiento que debe seguir Berizzo y las consecuencias que pueda tener. Aunque el tratamiento del cáncer podría alargarse, los servicios médicos del club, dentro de la gravedad, son moderadamente optimistas y piensan que si todo va bien podría volver a reincorporarse a su trabajo pasadas unas semanas. Mientras tanto, todo apunta a que su segundo, Ernesto Marcucci, podría hacerse cargo del primer equipo.

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