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Un balón en la maleta

Xavi Pérez, centrocampista del Anoia de 29 años, se gana la vida en el extranjero tras pasar por varios clubs de Tercera

Desde el 2009 ha jugado en Hong Kong, Indonesia y Canadá

CARLOS SUÁREZ
BARCELONA

Xavi Pérez, un nómada del fútbol. Amigos y compañeros del futbolista comentan la trayectoria y las cualidades del jugador. / CARLOS SUÁREZ

Xavi Pérez (nacido en 1984) es uno de esos futbolistas que se alejan de los estereotipos asociados a la profesión. En el año 2009 y después de haber pasado por varios equipos de Tercera División, no dudó en embarcarse en su primera aventura internacional. La propuesta llegó por parte del entrenador Josep Gombau, que había sido elegido para entrenar al Kitchee SC, club de la Primera División de Hong Kong.

Los recuerdos que Xavi Pérez guarda de su infancia casi siempre van ligados a un balón. Como tantos otros futbolistas, comenzó a dar sus primeros pasos en el mundo del fútbol en las plazas y calles de su barrio. El centro de reunión era la UD Sant Maure (de Santa Margarida de Montbui, Anoia), equipo donde inició su carrera futbolística este aguerrido centrocampista. Del equipo del barrio de Sant Maure, junto a Igualada, Xavi pasó al CE Manresa, donde debutó en Tercera contra todo un Barcelona. «Nos golearon, pero ya estaba jugando ante el Barça», recuerda. Después de tres temporadas en Manresa recaló en el Santboià. Fue su última etapa antes de dar el salto al fútbol internacional.

El apoyo de su mujer

En el 2009, el Kitchee hongkonés decidió fichar como entrenador a Josep Gombau. La idea del club era la de transmitir la 'filosofía Barça' en cuanto a estilo y formación de sus jugadores. Gombau decide llevarse consigo a cinco futbolistas para afrontar el reto, entre los que estaba Xavi Pérez, que no se lo pensó dos veces.  «Llevaba años buscando algo así, pero por estar en la universidad no había podido hacerlo. Cuando Gombau me lo propuso, mi respuesta fue un sí rotundo».

Aunque en su entorno no todos lo entendieron. «Mucha gente me preguntaba el porqué de mi decisión de dejar el país con lo bien que estaba aquí». Pero no dudó en hacer la maleta: «Estaba decidido a perseguir mi sueño de jugar en el extranjero». Xavi confiesa no haberse sentido solo durante todos estos años gracias a la compañía de su mujer Mireia, con la que se casó dos días antes de viajar a Hong Kong. Una vez allí, el choque fue tremendo. «En el primer entrenamiento teníamos a 20 medios de comunicación pendientes de nosotros, salíamos en revistas, anuncios, aquello nos asustó un poco a todos». Y es que pasar de jugar en campos con un aforo de 2.500 localidades a jugar en el Hong Kong Stadium, con una capacidad de 40.000, no debe ser fácil de asimilar.

En Hong Kong el concepto de lo público es muy diferente respecto a Europa y eso afecta también al fútbol. «En Hong Kong los estadios pertenecen al estado y por lo tanto, son de todos sus ciudadanos. Teníamos que ir siempre con el material a cuestas, no teníamos instalaciones propias». Algo muy difícil de creer teniendo en cuenta que se trataba de un equipo de Primera división y más aún con la perspectiva de cómo está concebido el fútbol en Europa.

Experiencia con Soldevilla

Poco después de su llegada a Hong Kong, la crisis económica se acrecentó en España. El éxodo de españoles en busca de un mejor futuro también afectó al fútbol y, con ello, aumentó la competencia. «Los jugadores españoles quizá no quieran salir de Europa, pero lo han de hacer por necesidad», alega Xavi. Un año después de su llegada al Kitchee, se desvinculó del equipo para continuar su aventura en tierras asiáticas por su cuenta. «Quería seguir viajando a través del fútbol y, por ello, decidí probar suerte en Indonesia, que era el primer mercado que se abría en Asia en aquel momento».

Al llegar al país se encontró unos estadios abarrotados y un seguimiento del fútbol local mucho mayor que en Hong Kong. «¡Aquello sí que fue un choque! En Indonesia gusta muchísimo el fútbol a todos los niveles; es lo más seguido después de la religión. Cuando vi aquello, supe que era lo que realmente había estado buscando». En aquel momento, Xavi se convirtió en el primer jugador español en jugar en Indonesia.

Después de una temporada en el Persijap Jepara, Xavi fichó por el Pro Duta de Medan, donde coincidió con el exjugador del Espanyol Toni Soldevilla. El equipo hizo una gran temporada y consiguió el título de Liga. «Volví a casa feliz por haber hecho bien las cosas y con una renovación de palabra». Unas semanas después, le hicieron saber que el presidente del Pro Duta había decidido no contar la siguiente temporada con jugadores extranjeros en su equipo, cerrando la puerta a su renovación. «Tuvimos que empezar de cero», recuerda.

Carácter optimista

Y es que, aunque el carácter optimista de este jugador trotamundos le haga quedarse con las cosas positivas de su carrera, reconoce que no todos los contactos con los clubs han sido buenos. «En una ocasión viajé a Bolivia a través de un contacto que me terminó engañando y me supuso una notable pérdida de dinero (…). Hace unos meses también realicé unas pruebas en EEUU. Todo salió fenomenal pero, finalmente, me dijeron que no tenía suficiente nombre internacional…».

En Indonesia también se encontró con la cara amarga del fútbol. «He visto a gente pasarlo muy mal… Recientemente me impactó la noticia de un jugador paraguayo que falleció en Indonesia tras estar viviendo en unas condiciones ínfimas y sin medios para sobrevivir».

La última parada en el periplo le ha llevado a entrar en los planes del York Region Shooters, equipo de la Primera División canadiense con el que acaba de terminar la temporada. En Norteamérica se ha encontrado con un fútbol muy diferente al asiático. El 'soccer' es el cuarto deporte del país y despierta menos interés social que en Asia.

La incertidumbre forma parte de la vida de Xavi, que confiesa no saber cuál será su siguiente parada. «Quizá el próximo proyecto llegue en dos o tres meses o tal vez me llamen la semana que viene para irme ya. He aprendido a convivir con esa incertidumbre». Con su trayectoria, no duda en aconsejar a otros futbolistas que le preguntan sobre la experiencia de salir al extranjero. «Siempre les digo que adelante, que se la jueguen. Tienen que saber que no todo es un camino de rosas, pero cuando las cosas salen bien, es muy bonito». 

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