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«Si sueñas con hacer algo, hazlo»

ELENA brilla en la media distancia con el 10% de visión

La toxoplasmosis fue la culpable de que Elena Congost (Madrid, 1987) naciese con una afectación en el nervio óptico y solo disponga del 10% de visión. «Es como ver a través de unos prismáticos, de manera borrosa y a corta distancia», afirma. A pesar de ello, esta atleta de 26 años, especialista en media distancia, no ha parado hasta conseguir la plata en los 1.500 metros en Londres. «Ante una dificultad puedes hacer dos cosas: hundirte y quedarte en el 'pobrecito' o seguir adelante y superar todos los obstáculos que te encuentres», manifiesta orgullosa.

Elena reside y se entrena en el Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat del Vallès, donde compartió habitación durante cinco años con la nadadora olímpica Mireia Belmonte. Reconoce que a pesar de estar separada de su familia y amigos, «la vida es mucho más fácil así. Cuando te dedicas a competir de manera profesional es más práctico vivir aquí», cuenta la madrileña. Además, esto le ha ayudado a compaginar el deporte con sus estudios de magisterio.

Pese a haberse hecho con el bronce el pasado mes de julio en el Mundial de Atletismo Paralímpico disputado en la ciudad de Lyón, para Elena «este no ha sido un año positivo». Y es que tras haber pasado por desencuentros con su anterior entrenador, comienza ahora una nueva etapa junto a Roger Esteve, y se fija como meta principal los próximos Juegos de Río de Janeiro, en el 2016.

Roger destaca la constancia como la principal virtud de Elena. «Los atletas con alguna discapacidad tienen una mayor capacidad de sacrificio y superación». Según la atleta, las redes sociales han permitido que las diferencias entre el deporte olímpico y el paralímpico se reduzcan, aunque todavía haya mucho que avanzar en lo que a patrocinios y ayudas se refiere.

Preguntada sobre si existe una cierta discriminación entre el atletismo y otras disciplinas, su respuesta es contundente: «La sociedad está enfocada en ciertos deportes, pero no creo que exista discriminación». Sin embargo, destaca la existencia de una «falta de concienciación social» en lo que concierne a la profesionalización del deporte paralímpico.

Férrea disciplina

La vida del atleta de élite no es nada fácil y exige una férrea disciplina. Además del entrenamiento diario, se debe mantener una dieta regulada, visitar al fisioterapeuta semanalmente y otras rutinas claves. Pero Elena tiene una cosa clara: «Si sueñas con hacer algo, hazlo. Luego podrá salirte o no, pero al menos lo has intentado».

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