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DEPORTES VERANO

Sin Supercopa de Catalunya,

La federación catalana suspende la final del martes después de que el Barça anunciara que enviaba al filial

Tito tomó la decisión para evitar lesiones como la de Muniesa, pese a que Rosell dijo que irían los mejores

MARCOS LÓPEZ / RAÚL PANIAGUA
BARCELONA

Atan solo cuatro días de disputarse la final de la Supercopa de Catalunya en Montjuïc, el Barça comunicó ayer al mediodía a la federación catalana de fútbol, organizadora del encuentro, que enviaba al filial. La respuesta inmediata de la federación fue fulminante. Media hora después, anunciaba la cancelación del partido, al igual que el de la final de la Copa Catalunya entre el Nàstic y el Manlleu. El Espanyol ha ofrecido su estadio de Cornellà para albergar ese encuentro el próximo viernes. De momento, Nàstic y Espanyol jugarán un amistoso en el Nou Estadi de Tarragona el mismo día 31 aprovechando la suspensión.

INTERESES DEPORTIVOS / El Barça sorprendió a la federación -el nuevo formato de la competición había sido consensuado hace tiempo, además de ser presentado con toda pompa el pasado 11 de julio en la Generalitat de Catalunya, junto al president Artur Mas-, indignó al Espanyol, que considero el gesto «una falta de respeto» y complació, sobre todo, a Tito Vilanova, el hombre que provocó el súbito cambio azulgrana. Hace poco más de dos semanas, el Barça y el Espanyol presentaban la final en la Generalitat de Catalunya. No faltaba nadie. Estaban Mas, Rosell, Ramon Condal -el presidente del Espanyol- y Andreu Subies, presidente de la federación catalana.

«Intentaremos estar con el mejor equipo posible», pregonó el máximo dirigente azulgrana. Dieciséis días después, los intereses deportivos esgrimidos por Tito (no tiene a la plantilla al completo y no quiere correr el riesgo de más lesiones, como sucedió con Muniesa en Hamburgo, y desea aprovechar la llegada de los internacionales esta próxima semana para trabajar con el grupo) han modificado la idea del Barça.

LAPORTA PIDE A ROSELL QUE DÉ LA CARA / El Espanyol expresó su indignación («es un día triste, es una falta de respeto para la federación, para el Espanyol y para el fútbol catalán», dijo el consejero delegado Joan Collet en la presentación de Joan Capdevila, que vuelve después de 13 años) y la federación, asombrada por la actitud del Barça, se vio obligada a cerrar las puertas de Montjuïc antes incluso de que se abrieran. «Ante el elevado riesgo económico y social de esta situación, lo mejor es la suspensión», argumentó en un comunicado. «Haría bien el presidente del Barcelona en salir a dar explicaciones a socios y aficionados del Barça y también a todo el fútbol catalán», exigió ayer el expresidente azulgrana, Joan Laporta.

Tito, mientras, se ha salido con la suya, pese al coste de imagen que suponía la decisión de enviar al filial, provocando, casi de manera instantánea, la suspensión de la Supercopa de Catalunya. Pero él tiene al equipo una semana entera para trabajar.

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