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EL ADN DE LA SEMANA

Jesús Mosterín

El método científico, según su pensamiento, era la única vía que tenía sentido para la filosofía actual

Pere Puigdomènech

jess mostern october 2008

Jesús Mosterín, en una imagen del año 2008. / periodico

Jesús Mosterín ha muerto. Fue una de las personas más influyentes de nuestro país en el entorno de la Filosofía y en particular de la Filosofía ligada a la ciencia. Quizás era últimamente más conocido por sus posiciones en defensa de los animales. Era un ejemplo más de las posiciones radicales que él siempre había adoptado.

Cuando en los años 60 los estudiantes de Ciencias osaban pasar de nuestro patio, mucho más aburrido, al de Letras, en el edificio histórico de la plaza de la Universitat, en Barcelona, encontrábamos un mundo en donde hervían las ideas. El marxismo dominaba en muchos de los discursos, pero había otros y entre ellos el de Mosterín. A aquellos que acudíamos a sus clases cuando podíamos nos hizo descubrir una corriente de pensamiento que era especialmente atractiva para los estudiantes de ciencias. Era aquella que ligaba lógica con matemáticas y que se adentraba en los fundamentos de la actividad científica. La lectura de los grandes textos de los filósofos de la filosofía analítica fueron importantes para muchos de nosotros y aún más cuando algunos de ellos extendían su pensamiento hacia el análisis político, como era el caso de Karl Popper.

La actividad de Mosterín no se limitó a producción y la divulgación de la Filosofía. Tuvo una gran actividad editorial en los años en que Salvat Editores dominaba una parte de la producción para el gran público. Editó la Enciclopedia de la Fauna, que fue una gran obra divulgadora de la naturaleza salvaje. También publicó varios libros en los que tomaba una defensa cerrada de los animales.

En el siglo XX, la corriente analítica de la filosofía aportó una visión en la que el método científico ocupaba un lugar central. Para Mosterín era la única vía que tenía sentido para la Filosofía en nuestros tiempos. Sus posiciones estrictas y rigurosas estaban alejadas de muchas de las corrientes más mediáticas y quizá por eso no se oían suficientemente sus posiciones estrictas y rigurosas, que echaremos de menos.

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