Ir a contenido

INSTITUTO DE BIOLOGÍA EVOLUTIVA

Bereberes y árabes norteafricanos, ¿unos mismos genes?

Un estudio detecta la gran influencia genética dejada en las poblaciones del Magreb por las migraciones llegadas desde el este a partir del siglo VII

ANTONIO MADRIDEJOS / BARCELONA

Las migraciones en los países del norte de África han sido tan intensas desde tiempos de los romanos que los actuales habitantes de Marruecos, Argelia, Túnez o Libia no son abrumadoramente de origen bereber, considerados los pobladores autóctonos, sino que su genética es muy heterogénea, según ha demostrado un estudio del Instituto de Biología Evolutiva (IBE) de Barcelona.

Hasta ahora se pensaba que la llegada desde oriente de pueblos arábigos con la expansión del Islam, a partir del siglo VII, fue ante todo una colonización cultural y lingüística, poco importante desde un punto de vista demográfico, pero resulta que no es así: “Hubo mucha mezcla genética. Vemos una huella mayor de lo que se pensaba”, explica a este diario el coordinador del trabajo, David Comas, investigador principal del IBE y director del Departamento de Ciencias Experimentales y de la Salud de la Universitat Pompeu Fabra (UPF). También hay una huella clara de poblaciones subsaharianas.

Los investigadores del IBE, un centro mixto del CSIC y la UPF, han analizado el genoma de 200 individuos norteafricanos intentando buscar las diferencias entre bereberes y árabes, muy a menudo consideradas comunidades separadas, y determinar cuándo se produjeron las grandes migraciones. Los resultados se han publicado en la revista 'Molecular Biology and Evolution'.

“Cada individuo tiene su pedigrí genético en el que se puede ver qué porcentaje de ADN procede de ancestros subsaharianos, europeos o asiáticos -escriben los investigadores-. Además, el grado de mezcla en el ADN permite deducir en qué momento tuvo lugar esa mezcla entre sus ancestros. Gracias a técnicas genómicas hemos podido leer estos grandes acontecimientos históricos en el ADN”. 

Desde un punto de vista histórico, los grandes flujos de personas en países como Marruecos, Túnez o Libia han sido la arabización en el siglo VII y luego el comercio de esclavos desde África subsahariana, tanto durante el Imperio Romano como en el siglo XVIII. “Los resultados demuestran que todas estas situaciones tuvieron un impacto en el genoma de los habitantes de la región, ya que se pueden observar picos de flujo migratorio que coinciden con esas fechas”, dicen los autores.

IDENTIDAD CULTURAL Y SOCIAL

“Los bereberes han sido considerados históricamente como poblaciones autóctonas extendidas a lo largo del norte de África -insiste Comas-. Probablemente en algún momento eran genéticamente diferentes, pero las distintas migraciones en la zona han provocado una gran mezcla y han diluido su diferenciación”. No obstante, como puntualiza el investigador, “los resultados son estrictamente genéticos y no implican que los bereberes no tengan una identidad cultural y social muy diferenciada”.

De hecho, a nivel genético, los individuos de una misma población norteafricana "han resultado ser muy diferentes entre ellos pese a ser geográficamente muy cercanos", prosiguen los investigadores. La arabización en el siglo VII y otras migraciones posteriores se extendieron por todo el norte de África, pero afectaron de manera diferencial dentro de una misma localización. Por ejemplo, “en los zenata, un grupo de bereberes del desierto de Argelia, la mezcla con individuos subsaharianos no ha afectado por igual a todos los individuos, posiblemente a causa de la estructura social”, escribe Lara Rubio, estudiante de doctorado en el IBE y primera autora del artículo.

La publicación es el resultado de una colaboración internacional con el University College London y cuatro universidades norteafricanas y cuenta con el apoyo económico de la Generalitat de Catalunya y el Ministerio de Economía y Competitividad.

0 Comentarios
cargando