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LA EVOLUCIÓN DE LOS CARACTERES

Herencia traumática

Ciertos miedos pueden transmitirse de padres a hijos por vía biológica, según un estudio con ratones

Las 'marcas' que las emociones dejan en los genes también se pueden borrar

MICHELE CATANZARO / Barcelona

Que las víctimas de torturas, violaciones o catástrofes pueden transmitir a su descendencia los miedos asociados a esos traumas es algo conocido. Por ejemplo, está demostrado que los efectos psíquicos de la represión franquista pueden alcanzar hasta la cuarta generación. Sin embargo, hasta ahora se pensaba que ello ocurría a través de la educación, de la imitación o simplemente por la persistencia de la situación traumática.

Ahora, un estudio ha hallado indicios de que la herencia podría ocurrir también por vía biológica. Según el trabajo, hijos y nietos de ratones traumatizados exhiben miedos parecidos a los de sus ancestros, aun cuando son adoptados por otros padres. La buena noticia es que el mecanismo biológico subyacente es muy dinámico, así que un ambiente protector podría borrar las marcas del trauma.

El trabajo, publicado en la revista Nature Neuroscience, añade una pincelada más al cuadro de la herencia biológica del comportamiento. No es que los hijos de una persona que hace deporte o se tiñe el pelo vayan a nacer musculados y rubios, «pero ciertos rasgos del comportamiento sí se transmiten», afirma Brian George Dias, investigador de la Escuela de Medicina Emory (EEUU) y coautor del trabajo. Por ejemplo, los hijos y nietos de las madres afectadas por la hambruna de los años 40 en Holanda tienen mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares. «Efectos parecidos se han visto con los hijos de madres víctimas de abusos o con ratones madre más o menos cuidadosas con sus crías», prosigue.

Se trata de evidencias revolucionarias porque representan una forma de herencia de caracteres adquiridos. Según la teoría de la evolución estándar, la única información que se hereda es el ADN, la molécula que contiene las instrucciones básicas del organismo. Unas mutaciones casuales de esta molécula pueden resultar beneficiosas y difundirse entre los descendientes, pero esto suele ocurrir a lo largo de muchas generaciones. Sin embargo, en los últimos años se ha descubierto que el ambiente (la comida, el entorno, el estrés...) acaba dejando unas moléculas encima del ADN, las marcas epigenéticas, que modifican radicalmente sus instrucciones. Es más, algunas de estas marcas pueden heredarse.

En el último experimento, los científicos ponen un ratón en una caja y difunden en ella olor de acetofenona mientras le aplican una descarga. Luego repiten hasta que el ratón asocia el olor al calambre, así que solo con olerlo ya tiembla de miedo. Cuando se exponen las crías del ratón a ese olor (sin calambre), también tiemblan aunque no lo hayan olido en su vida. El efecto se da asimismo en un ratón generado por fecundación in vitro o dado en adopción a otra madre y que nunca ha conocido a sus padres: así que el efecto no depende de la educación. Es más, se prolonga hasta la generación de los nietos.

«Estudiar la reacción biológica al cuidado o al abuso es muy complicado. Por eso nos hemos concentrado en un estímulo muy específico, la percepción de un determinado olor, que sabemos cómo se procesa en el cerebro, y qué gen es responsable de su recepción», explica Dias. Los ratones condicionados adquieren estructuras distintas en el bulbo olfativo del cerebro, que también aparecen en sus descendientes. Además, tienen unas marcas epigenéticas distintas en el gen Olfr151 -que produce la proteína receptora de ese olor- que también se transmiten.

«El comportamiento de los ratones parece claro, pero dudo de que las pocas marcas epigenéticas halladas en el trabajo expliquen una diferencia de comportamiento tan grande. Debe de haber más en otras partes del genoma», dice Manel Esteller, experto en epigenética del Institut d'Investigacions Biomèdiques de Bellvitge (Idibell), no implicado en este trabajo.

Ahora, los científicos quieren estudiar si la exposición reiterada a la acetofenona sin calambre libra a los ratones del miedo asociado a ese olor, y de los cambios biológico relacionados con ello. ¿Será posible descrifrar las marcas epigenéticas asociadas a traumas históricos como los de la dictadura en España? «Descifrarlas es muy difícil, pero el estudio comparado de muchos casos podría proporcionar algún patrón», concluye Dias.

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