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FINALISTAS DEL CATALÀ DE L'ANY (2)

Mireia Belmonte: el primer oro olímpico para la natación femenina

Ejemplo de carácter y ambición, la badalonesa se coronó campeona en los 200 mariposa de los Juegos de Río

Luis Mendiola

Mireia Belmonte, hace 10 días en el Campeonato de España de natación

Mireia Belmonte, hace 10 días en el Campeonato de España de natación / SALVADOR SAS (EFE)

Para quienes creen en que el destino está marcado de antemano, el caso de Mireia Belmonte es una excelente historia a la que aferrarse. Los médicos aconsejaron a sus padres que la apuntaran a natación cuando tenía cuatro años para corregir una pequeña desviación de la columna. A partir de ese giro inesperado, la suya es sobre todo una historia de carácter y ambición que la convirtió en el 2016 en la primera campeona olímpica de la natación española y la instaló en el panteón de los grandes campeones donde habitan Nadal, Márquez Gasol.

Será difícil olvidar un año como el 2016, porque desde pequeña ya quería un oro olímpico. Las dos platas que conseguí en Londres ya eran un sueño. Así que imagina el oro, que llegó acompañado de un bronce que no esperaba. Fue un año muy bueno, espléndido, y lo recordaré durante toda mi vida”, admite Mireia, una de las diez finalistas del premio Català de l’Any.

Viendo la motivación con la que Belmonte salta cada día a la piscina del CAR de Sant Cugat, la intensidad con la que se aplica en el gimnasio, la pasión con la que habla de sus nuevos retos, es más fácil entender sus éxitos. Es la receta que la llevó a tocar el cielo en los Juegos de Río, el mejor momento de su carrera, donde se colgó el oro en los 200 mariposa, su prueba fetiche, que adornó con un bronce en los 400 estilos, y también la que sigue alimentando su deseo.

NUEVOS RETOS

Río es una etapa cubierta en una trayectoria que deslumbra (41 medallas, 21 de oro en competiciones internacionales) y en la que Belmonte ha fijado ya su nueva hoja de ruta: el Mundial que se disputa en Hungría a finales de julio en lo inmediato, para el que acaba de conseguir seis mínimas en el Campeonato de España, y también una meta final: los Juegos de Tokio-2020.

"Con el oro olímpico no se para mi carrera. No he tocado techo ni me pongo límites. Cada año disfruto más"

Lo que para muchos sería un Everest particular, es otra etapa más en el camino de Mireia que, a los 26 años, vive su madurez como deportista y asegura que mantiene la misma motivación del primer día. “Con el oro olímpico no se para mi carrera. Todavía tengo retos. No he tocado techo ni me pongo límites, porque cada año me encuentro mejor. Tengo más ganas. Disfruto mucho más nadando cada año”, cuenta ahora, convertida ya en un referente para miles de niños y adolescentes que se le acercan y le piden consejos a través de las redes sociales. “Es muy bonito y motivante que la gente se fije en ti para hacer deporte o para afrontar el día a día”, admite.

“Hay que marcarse objetivos”, receta después Belmonte. “Este año está el Mundial, así que tengo que aprovechar y hacerlo bien. Nunca he ganado un oro en piscina de 50 metros. Así que ese es mi reto. Después de un año olímpico, es complicado. Pero cuanto más díficil, mejor. Más gratificante de conseguir”

Explica su entrenador Fred Vergnoux, que ese espíritu y también su voluntad de hierro es lo que diferencia a Mireia Belmonte de los demás, porque no entiende como un sacrificio madrugar, pasarse horas y horas en la piscina y superarse cada vez que se lanza al agua, sino que lo disfruta. “Hay días de todo. Pero creo que es la clave no solo del deporte, sino de la vida. Te tiene que gustar lo que haces. Si intentas disfrutar,  sacas mejor rendimiento y lo pasas mejor".

Radiografía

Inicios Mireia Belmonte (Badalona, 1990) se inició a los 4 años en la natación por consejo médico, pero rápidamente destacó y con 13 empezó a entrenar en el CAR de Sant Cugat.

Proyección Sus títulos mundiales y europeos júnior en el 2006 hacían intuir su potencial, que confirmó con su primer título importante: el 200 estilos en el Europeo de Eindhoven del 2008, lo que valió ir a los Juegos de Pekín.

Explosión Su trabajo junto a Fred Vergnoux la ha consagrado con dos platas en Londres-2012 y, por fin, con un título olímpico y un bronce en los Juegos de Río-2016.

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