Cada día somos más los que estamos hartos de la política, sobre todo de cómo está montado todo. Según dicen los entendidos, no es posible que los políticos desaparezcan y que se pueda vivir sin un Gobierno que nos controle y nos dirija. Encontremos otra fórmula, por la que los gobiernos no estén formados por políticos únicamente de un solo partido, y por tanto con una única ideología, sino por personas de diferentes partidos. Pero, eso sí, comprometidas con un objetivo común: buscar el bienestar y las mejores condiciones de vida posibles para sus ciudadanos. Esto sería aplicable a la mayor parte de países considerados como primer mundo cuyos sistemas sean bipartidistas y en los que se produzca una alternancia de poder. En cada cambio de Gobierno, los que ganan se dedican, sistemáticamente, a desmontar todo lo que han hecho los anteriores con el fin de demostrar que mandan ellos. Resultado: un desastre tras otro. Ni siquiera en las leyes de educación o la del aborto han sido capaces de consensuar. Mi propuesta consistiría, básicamente, en votar a personas, no a partidos. Todos los interesados en hacer política podrían presentar sus candidaturas al Gobierno del Estado o de las comunidades, que serían quienes confeccionarían las listas, al margen de los partidos, con un número de personas suficientes para cubrir las necesidades del Gobierno. Es obvio que el sistema debería mejorar y perfeccionarse, pero podría ser una salida al marasmo que nos rodea, al que no se ve ninguna salida.