Afirmaba Lluís Català en un artículo publicado el pasado 3 de agosto en este diario, que ¿¿ un agricultor indio se arruina y sus hijos se suicidan por las semillas transgénicas...¿. Y según nos explica el autor, el motivo sería que para poder seguir cultivando sus tierras debía comprar semillas transgénicas, que le obligan a adquirir pesticidas y nuevas semillas para la campaña siguiente, mientras que con semillas tradicionales esto no ocurriría. Es importante explicar que las modernas semillas obtenidas por hibridación convencional están mucho mejor adaptadas y son mucho más eficientes que las locales, que como todos los agricultores saben, van perdiendo vigor año tras año con la resiembra. Por ello hace ya muchas décadas que la gran mayoría de los agricultores de todo el mundo utilizan semillas híbridas que compran a empresas, pero nada ni nadie les impide utilizar su propia semilla si así lo prefieren. El sector agrícola mundial pasa por una gran crisis, donde los productores se encuentran, en muchos casos, vendiendo sus productos por debajo del coste de producción, resultando imposible la rentabilidad de las explotaciones. La India no escapa a esta problemática por lo que, ¿no es razonable pensar que sea ésta, y no las semillas transgénicas, la causa de los suicidios en el campo indio? El elevadísimo número de suicidios en el campo indio es un drama social de gran magnitud, pero culpar de esta triste realidad a las semillas transgénicas me parece frívolo e irresponsable.