Con la gigantesca manifestación soberanista del 11 de septiembre bajo el brazo, el president fue a Madrid a explicar su significado y los objetivos que el pueblo de Catalunya expresó con claridad. Una parte importante de su exposición se centró en los muchos esfuerzos que los catalanes habíamos hecho para intentar un correcto encaje Catalunya-España. Puedo dar testimonio personal de una de estas actividades amistosas, el programa Cataluña hoy que, entre el 2000 y el 2002, montó una importante exposición itinerante, extensa y pormenorizada, que mostraba las peculiaridades de nuestro país respecto a sus principales ámbitos: historia, cultura, costumbres, industria y lengua. Cataluña hoy, organizada por la Secretaria General de Presidència cuando el conseller era el actual president, Artur Mas, fue bien recibida en muchas ciudades del Estado, prácticamente en las capitales de todas las provincias, con comentarios favorables por parte de los medios de información. Soy incapaz de analizar por qué las relaciones Catalunya-España han tomado, en diez años, la actual deriva negativa, pero opino que determinados medios de información madrileños y personalidades políticas nostálgicas del franquismo y ubicadas entre los conservadores españoles han tenido una influencia decisiva. Pienso que, a pesar de la estratégica sordera política adoptada por Madrid, la hoja de ruta a medio plazo deberá producir una solución democrática y civilizada, lo que en el marco de Europa consiste en un referéndum sobre el derecho a la autodeterminación.