ÚLTIMA HORA La exprimera ministra noruega Gro H. Brundtland y la paquistaní Malala Yousafzai, premio Internacional Catalunya
El 23 de septiembre de 50 años atrás, hacía un mes justo que había dejado mi Málaga natal para iniciar una nueva vida en la próspera Catalunya. Celebraba mi 16º cumpleaños y, desgraciadamente, ese día cayó por tierra la ilusión de muchas personas que, como yo, dejaron su tierra buscando un bienestar que solo en Catalunya podían conseguir. Cosas de la vida hacen que, cuando hay una desgracia, pierda más el que menos tiene y, en ese caso concreto, el pago no fue económico, sino con la propia vida. Cada año, y hace ya 50, recordamos esa fatídica tormenta que llenó de muerte una parte importante del Vallès, que al cabo de tres meses recibió una impresionante nevada que llenó de esperanza (por aquello de 'año de nieves, año de bienes') a los que aún no habían podido ni reconocer a sus muertos. Hoy, al cabo de 50 años, aquellos jóvenes de las fotos del momento ya son personas en edad de jubilación. Han visto pasar muchas cosas y han vivido otras nuevas, pero, cuando miran atrás, ven otra vez las aguas bravas que destrozaron sus casas y se llevaron todo o casi todo lo que tenían. Y ahora vienen unos políticos, casi siempre envueltos en alguna bandera, diciendo que tenemos que levantar España. Nosotros la hemos levantado y la vamos a seguir levantando, pero, por favor, no hagan como siempre y no aprovechen las desgracias para ganar votos; arrimen el hombro como todos. Ahora ya somos catalanes, amamos esta tierra como propia y vamos a luchar por ella como siempre lo hemos hecho sin que nadie nos tenga que dar un 'empujoncito'.