Tengo un establecimiento de venta de accesorios y reparación de motocicletas al que le dedico 12 horas de media reales, más las que hago en casa en el ordenador, ya que también vendo vía online. Las circunstancias actuales me hacen exprimir más horas del trabajo de las normales, y aprovecho los eventos que se realizan en Barcelona para repartir publicidad de mi pequeño negocio, ya que no puedo permitirme pagar a una persona. El 8 de agosto recibí una multa de 375 euros del ayuntamiento de Barcelona; la razón: repartir publicidad. Señores, ya no aguantamos más: si no es IBI, es IVA, o certificaciones legales, o riesgos laborales... Nos incitan a ser cada vez menos legales. Intento reflotar un negocio en un época de imposiciones e inconvenientes y cada vez lo ponen más difícil. Me estoy replanteando continuar con el negocio, así que posiblemente habrá cuatro familias más en el paro. Gracias, 'consellers', por su flexibilidad con el pequeño empresario.