Como presidenta de FEC (Farmacèutics Empresaris Catalans), quiero hacer constar que los impagos de la Administración a las farmacias está comprometiendo seriamente la continuidad económica de más de 400 oficinas en Catalunya y provocando el empobrecimiento del resto. No es el momento de cuestionar nuestra función en la sociedad cuando estamos asumiendo recortes, despidos de personal y ampliaciones de horario; cuando abastecemos de medicamentos al ciudadano, comprados con pólizas bancarias a título personal y patrimonial del farmacéutico, y cuando hacemos de recaudadores para la Administración, conscientes de nuestro papel en la salud de los ciudadanos. Esta situación límite ya ha alcanzado al ciudadano mediante una huelga, y empeorará estructuralmente si rompemos nuestro sistema de capilaridad en el suministro de medicamentos a través de la oficina de farmacia. Es el momento de pedir que el Estado reconozca la deuda de los impagos a los farmacéuticos para evitar que los bancos devoren nuestro patrimonio y que actúe como avalista bancario para que las autonomías puedan resolver, calendario en mano, el pago de los medicamentos a los farmacéuticos.
Si quiere debatir sobre este tema, escríbanos a cartalector@elperiodico.com