Si creo en un Estado propio catalán es porque creo en la libertad de los pueblos para decidir su destino y en una sociedad más justa y para desvincularme de un país que permite que las crisis económicas creadas por banqueros sin escrúpulos, mercados, especuladores y políticos derrochadores las pague la ciudadanía más humilde. Quiero vivir en un país donde la principal premisa para promulgar leyes sea el sentido común, y que estas no sean mandamientos divinos inamovibles sino que estén al servicio de las personas, y no al revés. Donde la responsabilidad subsidiaria de la Administración no excluya la responsabilidad directa del político o funcionario; donde la construcción de infraestructuras millonarias inútiles signifique la cárcel y donde el incumplimiento de las promesas electorales sea un delito. Un país donde los fraudes contra la Hacienda pública no prescriban; donde la Justicia no permita la eternización de casos como el de Millet¿Montull, o que los multirreincidentes campen libres protegidos por un buenismo que les otorga más derechos que a sus víctimas. Quiero vivir en un país donde tener una casa sencilla no sea considerado un lujo, que no poder pagarla se solucione con una simple dación, que el impago reiterado e injustificado del alquiler signifique la expulsión rápida del inquilino, y donde la ocupación ilegal de tu casa se resuelva con el desalojo inmediato de los intrusos. Donde la tortura a los animales no sea considerada Fiesta Nacional, etcétera. Si no es así, ya estoy 'bien' como estoy.