Es lamentable ver imágenes como las de Valencia; una vuelta de tuerca más en la represión que nos está imponiendo el PP. Las medidas que están adoptando son propias de un país oligarca: coartan gravemente la libertad de expresión porque eso es lo que les molesta y les molestará siempre a los que no quieren una sociedad plural, sino hecha a su interés y semejanza. Su moral tiene que ser la de todos y no hay posibilidad de discusión. Este país cada vez se parece más al que fue en su pasado. La ética, que tendría que ser un pilar esencial en la sociedad y la clase política, brilla por su ausencia, y se endurecen las condiciones de vida para los pobres. Una pésima fórmula que no va a solucionar los grandes problemas que existen en nuestro país. Ya no nos quieren dejar ni el derecho al pataleo.